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EL ADIÓS DE UN AMIGO. CARTA PÚBLICA DE DESPEDIDA DE RICARDO SAÉNZ DE YNESTRILLAS DE LA FALANGE (3/XI/09).

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 TAGS:undefinedCuando el pasado 10 de septiembre publicaba en este mismo blog mi "puesta a disposición" de mis cargos y responsabilidades dentro de La Falange hubo quienes, desde sus valientes plataformas revolucionarias tras los teclados de su ordenador, comenzaron a celebrar mi "abandono" de La Falange a la que, supuestamente, ensuciaba y contaminaba con mi sola presencia. La verdad es que, en tal fecha, no abandoné nada. No soy yo el que ha sido sistemáticamente "abandonado" una vez tras otra en mi compromiso político y militante de décadas. Ni siquiera dimití entonces. Puse mis cargos "a disposición" del partido, que es lo que alguien honesto hace, en el desempeño de una responsabilidad, cuando las determinaciones aprobadas a instancias del titular de un especifico área no salen adelante. Lo normal es que, entonces, quienes ejercen la máxima función ejecutiva del partido, se hubiesen puesto en contacto conmigo para "disponer" de los cargos voluntariamente ofrecidos, en un sentido o en el contrario. Pero nada de esto ocurrió entonces. Ni ha ocurrido hasta ahora, después de casi dos meses de mi ofrecimiento, salvo una nota publica con el agradecimiento por los servicios prestados. Muy al contrario, tal oferta fue inmediatamente tomada como una dimisión. Sin encomendarse ni a Dios ni al diablo. Tal como hicieran aquéllos que celebraban con alharacas mi supuesta marcha.

Mi militancia -y mis cuotas, porque yo ante todo soy consecuente- siguieron intactas y, por tanto, intacto quedaba el juramento que a todo militante falangista se le supone por el mero hecho de serlo, a saber:

"JURAMENTO FALANGISTA

JURO POR DIOS darme siempre al servicio de España y de la Falange.
JURO no tener otro orgullo que el de la Patria y vivir bajo la Falange Española de las J.O.N.S., con obediencia y alegría, ímpetu y paciencia, gallardía y silencio.
JURO lealtad y sumisión a nuestros Jefes, honor a la memoria de nuestros muertos, impasible perseverancia a todas las vicisitudes.
JURO dondequiera que esté, para obedecer o mandar, respeto a nuestra Jerarquía del primero al último rango.
JURO rechazar y no dar por oída toda voz del amigo o enemigo que pueda debilitar el espíritu de nuestra Falange.
JURO mantener sobre todas la idea de la Unidad: Unidad entre las tierras de España, Unidad entre las clases de España, Unidad en el hombre y entre los hombres de España.
JURO vivir en santa hermandad con todos los de la Falange y prestar todo auxilio y deponer toda diferencia, siempre que me sea invocada esta santa hermandad.

Comoquiera que soy fiel cumplidor de mi palabra mientras tal compromiso dure, y como buena parte del anteriormente reproducido juramento ES DE INELUDIBLE INCUMPLIMIENTO, hoy sí, hoy, he cursado mi baja en La Falange.

Pueden sentirse orgullosos los múltiples "camaradas", en la maravillosa multiplicidad de "las falanges" que, haciendo honor a su "sagrado juramento" mantienen y sostienen la "Unidad en el hombre y entre los hombres de España" y de hecho viven "en santa hermandad con todos los de la Falange y prestan todo auxilio y deponen toda diferencia, siempre que les sea invocada esta santa hermandad".

Ahora, liberados ya del estorbo de mi propia existencia, les deseo prosperidad y éxito en la canalización del triunfo político que, sin duda alguna, mantenían hasta mi llegada y que de nuevo recuperarán tras mi partida. Hermandad, camaradería, amistad, compañerismo y lealtad. Sin duda las virtudes que siempre han hecho Grande a La Falange. Hasta siempre.

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