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LOS AJUSTES DE ZAPATERO (MAYO 2.010).

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 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 226 de "La Gaceta Escurialense".

Nosotros -lo que antes se llamaba el sufrido pueblo español- llevamos mucho tiempo ya pagando los platos rotos. Los destrozos ocasionados en nuestras vidas por las opacas maniobras de un sistema bancario ajeno no sólo a cualquier idea de diligencia empresarial, sino de simple moralidad pública. Sencillamente, somos los ciudadanos de infantería los que estamos pagando las facturas de un modelo económico que ha dejado de funcionar. El carrusel ha dejado de girar y a nosotros nos ha pillado subidos todavía a los caballitos. Al final -mira por dónde- hemos terminado por entender perfectamente aquel invento de la economía globalizada. Significa que la chorizada que hace un Agente de Bolsa en Wall Street, a miles de kilómetros de La Lonja del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, acaba pagándola el dinero de un funcionario de, póngamos por caso, Mondoñedo. Esas son las ventajas evidentes de la economía globalizada: que mientras que el Agente de Bolsa o el Presidente de un Consejo de Administración de un Banco siguen ganando igual o más dinero, el funcionario de Mondoñedo gana menos. Para que luego digan que el capitalismo no tiene ventajas evidentes.

La situación económica nos ha traído otra palabreja de moda: el ajuste. El ajuste versión zapatero en España. Y es que es tiempo generalizado de ajustes, aquí, allí, allá y acullá. España, Italia, Gran Bretaña... todos se ajustan a la perfección. Lo que ocurre es que, en España, el ajuste se hace -siempre por nuestro bien- por obra y gracia de un Gobierno Socialista que defiende a los trabajadores... ¿qué os pensabáis? En esta vetusta piel de toro, los recortes sociales se hacen para defender a los más débiles. Igual ocurrió cuando el Gobierno Socialista apuntaló a la Banca Privada con fondos públicos. Allí también se trató de defender a los más débiles: los Bancos. Es la obra social de Zapatero, que pasará a la Historia por su defensa a ultranza de la pequeña economía de los ciudadanos frente a los abusos de los grandes. Por eso, nuestros ajustes son muy diferentes -mucho- a los realizados en otros países de nuestro entorno. Nuestros ajustes se hacen para, precisamente, defendernos de los mismos que han provocado esta situación. Eso es lo que dice el Presidente secundado por los múltiples portavoces del PSOE.

Aquí también, como en el resto del Planeta, estamos reinventando el modelo capitalista. Estamos siguiendo las directrices de reordenación financiera determinadas por el Fondo Monetario Internacional, si bien pasadas por el filtro de la terminología oficial del PSOE. A raíz de estas directrices, en España las Cajas de Ahorro -ese híbrido franquista entre la banca privada y la pública y que generalmente sirve para que los partidos políticos discutan sobre la composición de sus Consejos- se verán forzadas a proceder a fusiones entre ellas. Esas fusiones que, en el léxico cada vez más incomprensible de nuestros gurús mediático-económicos, se denominan calientes o frías... o reales o virtuales... pero fusiones al fin y al cabo. Los casos más recientes están a la vista. La intervención de la andaluza CAJASUR -la cual también es aprovechada para dar un poco de candela fina a la Conferencia Episcopal- y la megafusión de CAJASTUR, Caja Extremadura, CAM y CAJA CANTABRIA. No sé a vosotros, pero a mí esta fiebre por las intervenciones estatales y fusiones me huele a chamusquina. Es como si, al amparo de la situación de emergencia nacional que padecemos, alguien fuera a hacer un gran negocio. Negocios monetarios, en el sentido más exacto y tradicional de la palabra, pero también negocios políticos o mediáticos. La Democracia exige transparencia, y que sean explicados profundamente todos estos procesos bancarios.

Otro ajuste de gran importancia. El de los Ayuntamientos y su imposibilidad de acudir al crédito bancario hasta el año 2012. Esa medida constituye un verdadero cataclismo para las ya maltrechas Haciendas Locales. Se agudiza la sensación de bancarrota municipal, y se acentúa la sensación de estar al borde del abismo. Los municipios no podrán endeudarse, y las operaciones bancarias a corto plazo habrán de cancelarse cada final de año. Este nuevo decreto antidéficit hizo que corriese el pánico en nuestras Corporaciones Municipales, dando lugar a escenas dignas del mejor Berlanga. Muchos Ayuntamientos convocaron, a toda prisa, Plenos Extraordinarios que, adelantándose a la temida entrada en vigor del Decreto de ZP, contrataban créditos bancarios por el procedimiento de urgencia. Sálvese quién pueda y las mujeres y los niños primero. Sin embargo, el Decreto no entra en vigor hasta Enero de 2.011, tal y como graciosamente se concedió después. Uno no termina de comprender bien como se intenta evitar un mayor endeudamiento municipal y -sin embargo- se concede tiempo más que sobrado para que los Ayuntamientos puedan seguir endeudándose sin freno durante, nada más y nada menos, que seis meses más. Ya se sabe, los falangistas y nuestras soluciones radicales. Si hay que hacer algo, hagámoslo ya. No nos cansamos de repetirlo allá dónde podemos y dónde nos dejan. Todo esto no son más que parches. Remiendos que tapan las verguenzas de un modelo económico al que se le ha acabado la cuerda. Sólo la instauración de un sistema de banca pública constituiría el primer ladrillo de un nuevo edificio social más justo. Ni fusiones frías ni fusiones calientes. Sindicalización de la Banca y acceso a la titularidad de los medios de producción.

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