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UNA BOMBA CARGADA DE BUENAS MANERAS (MARZO 2.006).

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 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 15 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Mi amigo y Camarada, el Profesor de la UAM Manuel Brants Reyes, visita nuestro Pueblo al objeto de presentar su último libro - La Tercera Falange. De la clandestinidad al acompañamiento coreográfico - en un coloquio que promete ser interesante. Se celebrará el día 31 de Marzo (Viernes) en la Librería LAUVIAH de la Calle Juan de Leyva Núm. 19 de San Lorenzo, a las 18 horas. En esta magnífica Librería, mi amigo y Camarada Manuel Brants Reyes desgranará las claves de su último estudio histórico, que trata de los últimos días de La Falange antes de su eliminación por Franco en 1.937; tristes acontecimientos que han marcado y lastrado -de forma irreversible- a la opción falangista en su posterior devenir político.

Yo no me lo pienso perder. Promete ser muy interesante tanto desde un punto de vista puramente histórico, como exclusivamente actual y cotidiano. Sobre todo, en las presentes circunstancias: las que atraviesa La Falange en estos días. Conflicto y polémica, de un lado, pero furiosa esperanza por otro. Porque, de nuestros profundos desencuentros, está germinando la unidad. Después de tantos años -exactamente desde el año que analizará Manuel Brants en su presentación: 1.937- se adivina la posibilidad de estar unidos bajo la Bandera Roja y Negra. Y a mí, eso... “me pone”, como dice la entontecida adolescencia del macrobotellón.

Pero la polémica no es patrimonio falangista.

Y digo esto porque llevamos detectando un aumento radical de la crispación política en nuestros municipios. Las Columnas, las intervenciones, los sueltos y los comunicados de los distintos partidos políticos con presencia municipal se están haciendo -en tanto en cuanto se acerca el Año Electoral de 2.007- cada vez más ácidos y ariscos: más incisivos y beligerantes respecto a las opciones adversarias. Recordad el tan criticado suelto del último Boletín del PSOE de San Lorenzo.

Ello no es más que un reflejo de la situación de nuestros pueblos. La explicación podría estar en lo que sigue.

A mí modo de ver -y en los años transcurridos desde las últimas Municipales- se han agudizado una serie de graves problemas sociales que, de un modo u otro, han comenzado a repercutir en el normal desarrollo del simple -por obligado- debate político. Si consideramos que tenemos un problema con la inmigración y su defectuosa integración en nuestros resortes ciudadanos; que sufrimos diariamente otro problema derivado del encarecimiento palpable del nivel de vida; que la Sociedad Serrana se encuentra -literalmente- asaltada por una ola de feroz ansia constructora amparada por los distintos PGOU de los Ayuntamientos, así como por la cicatería protectora del anunciado PORN; que ha arribado a nuestros pueblos la delicuencia organizada que pone en peligro vidas y haciendas; si consideramos, digo, toda esta sucesiva y concatenada relación de desgracias, no podemos menos que sentir una acongojante sensación colectiva.

Y uno de los síntomas claros de esta evidente, y actual, percepción social, es el aumento de la irascibilidad política. En definitiva, se estaría cumpliendo el viejo axioma de “a mayores problemas dentro de determinada sociedad, existirá una mayor confrontación entre los distintos grupos que la integran”.

Vivimos tiempos duros y el futuro es incierto. De acuerdo.

Sin embargo, yo creo que, sin duda y al lado de la relación de desgracias que he enumerado anteriormente, podríamos ir también escribiendo valores positivos que, durante los últimos años, se han desarrollado en España, y que podrían servir de lícito -y necesario- contrapeso a esa visión apocalíptica de la realidad nacional.

Y uno de estos valores positivos es, sin duda, la constante afirmación sobre la necesidad del diálogo, sobre la constante búsqueda de consensos para afrontar soluciones políticas de cualquier clase. Y este anhelado diálogo exige un marco social de debate reposado. De intercambio tranquilo de ideas y conceptos contrapuestos.

Por eso, en los últimos días hemos reflexionado en este importantísimo punto: los falangistas intentarán, hasta el punto que ello sea posible, mantener un nivel de tranquilidad política, alejada de una innecesaria -o incorrecta- confrontación. Y que conste que, a través de estas líneas, entono un particular mea culpa, en la parte que pueda corresponderme, por causa de aquellas ocasiones en las que -sólo o “en compañía de otros”- he colaborado a mantener al rojo la caldera. Sin embargo, y de otro lado, me consuelo pensando que -tal vez porque hemos regresado después de muchos años de no estar presentes en la arena del combate político- hacemos gala de un tono dialéctico casi siempre correcto y ponderado. Porque existe una indudable confrontación social in crescendo, sazonada por la ausencia de unas -podríamos llamar- buenas maneras en las relaciones “entre formaciones”. Sería igual de malo que entrar en un ascensor por las mañanas y no darse los buenos días.

Y os preguntaréis, con razón, qué mosca azul nos ha picado para llegar a estas afirmaciones. Como suele pasar, Dios ha escrito derecho con renglones torcidos. Paradójicamente, hemos llegado a esta conclusión por medio de un hecho luctuoso: el atentado etarra sufrido por una Sede falangista en Santoña el pasado día 8 de Marzo. Y es que, ante este bombazo, ninguna fuerza política nos comunicó un mínimo mensaje de ánimo o repulsa. Nadie se interesó por nosotros. Ni un abrazo. Ni una condolencia. Nada.

Y esta actitud nos ha dado vergüenza ajena, en el sentido más cabal de la palabra. A mí, personalmente, me repugnaría entrar en ese tipo de dinámicas de conducta políticas: ello porque no me cabe la menor duda de que yo hubiera actuado de forma bien distinta. Y, a raíz de este pudor ajeno que nos produjo a todos este sencillo hecho, esta bomba vino cargada de buenas intenciones: del deseo de extremar nuestras virtudes cívicas para que, en la medida de lo posible, nunca incurramos en conductas tan deleznables. Alejarnos de la mezquindad. Catarsis purificadora.

Concurriremos a las Elecciones Muncipales del 2.007. Solos o acompañados, pero concurriremos. Y en esa pugna electoral -y en la preelectoral- intentaremos mantener la calma. Por nuestro bien y por el de nuestro Pueblo, intentaremos alejarnos de indeseables conflictos tensos o inamistosos. Ineducados.

Y no os olvidéis que, de todo esto, hablaremos el próximo día 31 de Marzo con Manuel Brants Reyes, a las 18 horas en la Librería Lauviah. Otra buena ocasión de ejercitar la virtud cívica del diálogo correcto, así como la virtud -esta vez específicamente falangista- de recrearnos en las propias derrotas para organizar nuevas victorias.

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