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SOBRE LA COLUMNA DE EDUARDO LÓPEZ PASCUAL Y UNA IDEA SOBRE ACCIONES CONJUNTAS SOBRE LA UNIDAD DE ESPAÑA.

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 TAGS:undefinedMe ha gustado mucho el último artículo del falangista Eduardo López Pascual. El autor de Poemas para un Paisaje Sonoro ha lanzado, dentro de nuestro pequeño entorno político, un conjunto de ideas razonables sobre las posibles vías de actuación del nacionalsindicalismo a corto plazo. Siempre me ha gustado la forma de escribir de Eduardo, además de compartir con él una visión muy determinada de este invento maravilloso que es nuestra opción política. Se refiere en esta ocasión Eduardo a la necesidad indiscutible de algún instrumento de coordinación que, ante esta nueva fase en la ofensiva del nacionalismo catalán derivada de las Elecciones Autonómicas del 27 de Septiembre, permita a los falangistas articular una respuesta conjunta frente a esta gravísima amenaza de secesión. Opinar sobre ello de la forma más eficaz posible.

Sólo mediante una estrategia de coordinación podríamos intervenir –al menos empezar a pensar en hacerlo- en la política española. La baldía situación actual del falangismo no sólo frena cualquier posibilidad de actuación pública de manera eficiente sino que además, y de forma progresiva y constante, nos ha ido eliminando como alternativa viable dentro del mapa político español. Nuestra reconstrucción, si es que de verdad queremos reconstruirnos y no seguir cómodamente instalados en esta situación, pasa inevitablemente por el planteamiento de actuaciones conjuntas. Taparnos la nariz, alcanzar acuerdos de mínimos y remar juntos en alguna dirección positiva.    

En efecto, y tal y como se mantiene en el artículo, se trata de una cuestión de simple supervivencia. Somos muy pocos y, lo peor, es que lo seguiríamos siendo todavía en el caso de poder ponernos de acuerdo. Por eso, la importancia de esta idea –constante y reiteradamente defendida por algunos de nosotros a lo largo de los últimos años- no radica en la mínima fuerza que alcanza una sencilla suma de elementos dispersos. Yo creo que la importancia de una acción coordinada de esta clase estaría en la demostración práctica de que, todavía y después de tanto tiempo de aislacionismo estéril, somos capaces de entendernos. Una acción conjunta que, al mismo tiempo que ofreciera una postura política común, levantara la moral de los falangistas y les mostrara una posible vía de actuación política conjunta a medio plazo.

Reorganizarnos antes de intentar lanzar nuestro mensaje a la opinión pública. Y para ello, deberíamos ser capaces de ilusionar a nuestra gente. Ser capaces de establecer un mecanismo de integración que permita defender nuestro programa de forma global y coordinada. Un conjunto de ideas positivas que reafirmara -en aquellos Camaradas que siguen militanto en nuestras organizaciones- la sensación de estar haciendo lo correcto, al tiempo que motivara -a aquellos Camaradas que todavía no lo están haciendo- a engrosar las filas de alguna de nuestras formaciones para ayudar en esta tarea colectiva.

Nuestra voz debe ser escuchada. Nuestro proyecto nacional debería ser expuesto y defendido de modo coordinado ante la opinión pública. Una concepción común que no se basa en la defensa numantina de un modelo territorial caduco y agotado, sino en un proyecto nacional de solidaridad y de transformación radical de nuestro sistema económico. La unidad de España concebida como concepto intrascendente y hueco si no va acompañada, formando un todo inseparable, de un cambio revolucionario de los vigentes modelos políticos y económicos. Una Patria Unida por y para la Revolución. 

Retomando la idea de Eduardo, yo me inclino por la idea de algún tipo de documento colectivo. Un breve texto público que, enunciando en muy pocos párrafos la concepción del nacionalsindicalismo sobre la unidad de España, fije nuestra postura política al respecto. Un texto debidamente consensuado entre nosotros y que parta de nuestros respectivos órganos de dirección. Y si bien López Pascual lanza la idea de que esta acción conjunta sea encabezada por las tres organizaciones falangistas existentes, no creo que debiéramos circunscribir la iniciativa al marco estrecho de nuestros cada vez más pequeños partidos. Este texto conjunto podría ser suscrito no sólo por las Juntas Nacionales de estas organizaciones, sino por todos aquellos falangistas que, desarrollando su actuación de forma independiente y separada de cualquier disciplina de partido, deseara sumarse a esta iniciativa colectiva. Una vez redactado y suscrito, y por qué no, podríamos emprender alguna acción política conjunta. Por ejemplo... estableciendo mesas informativas o convocando una manifestación o concentración netamente falangista. 

A reserva de lo que decida finalmente nuestra recientemente elegida Junta Nacional, estoy seguro de que el refundado Movimiento Falangista de España se mostrará partidario de iniciativas como las que aquí he planteado, siempre y cuando queden terminantemente delimitados en las mismas aquellos aspectos doctrinales y revolucionarios de contenido irrenunciable. Sean estas u otras nosotros somos partidarios de coordinar nuestros siempre escasos medios materiales y humanos. En este sentido, estimo que la Unidad de España es una de aquellas cuestiones del nacionalsindicalismo en la que todos -o casi todos- podemos coincidir sin mayores problemas y por encima de nuestras distintas sensibilidades. La articulación de estas iniciativas conjuntas fomenta un clima de diálogo, de entendimiento y de trabajo común absolutamente necesario en estos tiempos. Manos a la obra. 

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