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CRÓNICA DE LA CUARTA MESA DE DEBATE DEL CENS SOBRE PROBLEMÁTICA JUVENIL (25/III/10). INTERESANTE INTERCAMBIO DE IDEAS.

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 TAGS:undefined(En la foto, y de izquierda a derecha, Fernando Trujillo, Luis Serrano, Nacho Toledano, Carlos Batres -Presidente de la HVG- José María Domingo Briones -Moderador- Antonio Peñalver e Israel Galve).

En la tarde del 25 de Marzo de 2.010 ha tenido lugar la Cuarta Mesa de Debate organizada por el CENS durante este Curso Político 09/10. La materia a tratar era PROBLEMÁTICA JUVENIL, un asunto de especial importancia dentro del nacionalsindicalismo.

El acto comenzó mediante una breve exposición de la cuestión por parte del MODERADOR JOSÉ MARÍA DOMINGO BRIONES. Se pregunta si tenemos una juventud caracterizada por una falta de formación y de cultura. Asimismo, es poco reivindicativa. Se moviliza poco ante las situaciones injustas. Existe una constante presencia en los Medios de Comunicación de los jóvenes, si bien resaltando aspectos negativos o frívolos. Dentro de este estado caótico de la cuestión, debemos preguntarnos qué podemos hacer los falangistas. Qué puede ofrecer el nacionalsindicalismo del Siglo XXI a este amplio sector social.

Comenzó la ronda de intervenciones el Ponente ISRAEL GALVE, de las Juventudes de La Falange. Desde su perspectiva de dirigente juvenil en la Provincia de Guadalajara, analizó la pérdida de valores entre los jóvenes, y la poca solidez de los principios morales que les guían. El problema de las organizaciones falangistas no es tener conocimiento exacto de esta situación, porque se tiene de manera exacta. El problema está en la total falta de capacidad de llegar a la juventud, y de transmitirles nuestro mensaje político. No llegamos ni a las juventudes neutras o adversarias, ni a las que, por cuestiones de cierta afinidad o identidad de objetivos, debería ser más fácil llegar. Se intentan iniciativas diversas, pero no terminan de fructificar. No es suficiente para formar una base juvenil sólida en nuestros partidos. Se requeriría una planificación eficaz de una política de captación de jóvenes, desarrollada por las personas más idóneas. Ese es uno de nuestros grandes retos para el Siglo XXI. Galve cree que existen principios nacionalsindicalistas inmutables, pero que sería necesaria una cierta adaptación de las formaciones falangistas con el entorno social.

Le siguió en el uso de la palabra ANTONIO PEÑALVER. Analizó las caracterísiticas sociológicas de la llamada "Generación Y", formada por los nacidos entre 1.980 y 1.995 aproximadamente. Basó esta primera intervención en la exposición de los resultados obtenidos por diversos estudios sociológicos. Los componentes de esta generación han estado fuertemente marcados por los acontecimientos históricos que les ha tocado vivir. Ha marcado su carácter la España nacida de la Transición. Una España abierta y liberal, dentro de un mundo cada vez más abierto. Un crecimiento económico constante y una revolución tecnológica. Los jóvenes han crecido en un ambiente económico seguro. Podrían ser definidos como libres, contentos y seguros. Sobre estas características, el joven actual es relativista: está abierto a experiencias nuevas aceptando sin dificultades asuntos antes más polémicos, tales como las drogas o el aborto. Han hecho de la calidad de vida un referente superior, buscando una recompensa directamente proporcional y de carácter inmediato a su esfuerzo laboral o profesional. Son curiosos y abiertos al aprendizaje. La revolución de internet ha facilitado esta carcaterística. Sobre estos parámetros, es sobre los que Peñalver cree que debemos movernos para analizar la cuestión.

FERNANDO TRUJILLO inició su exposición haciendo referencias personales a su propia experiencia como responsable local de La Falange, e insistiendo en la circunstancia de tratarse de un tema muy amplio, incapaz de condensarse en el espacio de la Mesa. Sin embargo, pueden darse algunas notas esenciales. Quiere centrarse en el estado en el que se encuentra la juventud falangista.. Coincide con Israel Galve en el hecho de "no llegar" a la juventud. Ni tan siquiera a la que, política o sociológicamente, podría ser más fácil transmitir nuestra visión del mundo. Afirma que los jóvenes son hijos de su tiempo, y que no pueden ser culpados de todos y cada uno de sus defectos. No son los responsables de este estado de cosas, sino que ya se las han encontrado tal y como están. Centrándose en los jóvenes que entran en nuestras organizaciones, dice que pueden dividirse en dos franjas de edad fundamentales. En primer lugar, los menores de edad., los cuales tienen una presencia testimonial y respecto a los cuales no tenemos estructura capaz de encuadrarles. En segundo lugar, existe una franja de jóvenes entre los 18 y los 30 años. Los jóvenes que nos llegan dentro de esa franja de edad, tienen una serie de notas características comunes: hacen gala de un patriotismo difuso, todavía sin definir exactamente en nuestra línea; muestran un rechazo a la sociedad que les ha tocado vivir, todavía sin definir nuestras soluciones políticas; y tienen un gusto evidente por la acción y el riesgo en la calle. Trujillo cree que son notas positivas pero -por supuesto- insuficientes. La acción interna de nuestras organizaciones en esta cuestión debe centrarse en la formación política de los nuevos afiliados -mediante planes de formación eficazmente desarrollados- y en su aprendizaje falangista mediante la práctica militante diaria.

Prosiguió NACHO TOLEDANO. Parte de la base de que el modelo capitalista construye compartimientos sociales estancos. Cada uno de estos compartimentos está alejado del poder y de los mecanismos de gestión y decisión política. Uno de estos espacios estancos está constituído por la juventud. Desde un punto de vista conservador, los jóvenes españoles son maleducados, incultos, egoístas e incapaces de cualquier sacrificio. Desde el punto de vista de la izquierda, el joven español es solidario, comprometido, desinteresado e infatigable en su lucha contra la injusticia. Ninguna de las dos visiones es enteramente verdadera. Existe una gran masa de jóvenes que podrían encuadrarse dentro de un social término medio. Y lo cierto es que el nacionalsindicalismo no conecta con este sector. Al igual que no conecta con ninguno: ni con los jóvenes, ni con los obreros ni con las mujeres, por ejemplo. Toledano cree que es necesario realizar un esfuerzo de adaptación. Nuestras organizaciones juveniles obedecen todavía a estructuras y parámetros de los años 30 y 40, absolutamente inservibles para los jóvenes de hoy. La clave también podría estar en realizar una oferta política que luche por la incorporación de los jóvenes a la gestión del poder. El marco ideal sería el Municipio, luchando por un Consejo Municipal de la Juventud en cada pueblo, y por la plena independencia de las Casas de la Juventud en los Municipios.

Terminó la primera ronda de intervenciones LUIS SERRANO. Afirmó que no hablamos el mismo idioma ni al referirnos a los jóvenes ni al hablar con ellos. Habría que comenzar poniéndonos de acuerdo en lo que significan los conceptos de "jóvenes" o de "juventud". Podría ser válida la definición de Marañón de la juventud, como un estado de rebeldía inconformista. Esto no basta para hacer la Revolución, pero podría ser un buen comienzo. No existe una definción válida y general de lo que es "ser joven". Ello da lugar a curiosas situaciones de infantilismo treinteañero, en nada coincidentes con lo que debería ser entendido como juventud desde una perspectiva humana e integral. Señala que existe otra juventud muy distinta a a que ha definido Antonio Peñalver. Una juventud absolutamente carente de perspectivas de futuro y que no tiene ninguna clase de apoyo económico o social. Este sector concreto de la juventud podría englobar a un 60% de los jóvenes. Para este sector, los falangistas son tan extraños como extraterrestres o astronautas. No seríamos ni tan siquiera capaces de conectar con ellos. Nos falta hablar su lenguaje y conectar con sus aspectos esenciales. Nuestros fundadores establecieron un dilema que, al día de hoy, no podemos solventar... ¿vamos a nacionalizar lo social o a socializar lo nacional? Lo triste es que al día de hoy no podemos hacer ni una cosa ni otra. El problema básico es que, debiendo convocar a los jóvenes a emprender una gran tarea nacional, ni tan siquiera tenemos definida esta esta tarea. La solución puede ser volver a "Fray Ejemplo". Estar, simplemente, con los que sufren. Con los desposeídos. Y practicar una constante autocrítica que defina nuestra actuación política de manera constante. Para ser activistas hay que estar activados.

Comenzó la SEGUNDA RONDA de intervenciones bajo las preguntas del MODERADOR BRIONES. ISRAEL GALVE. Los jóvenes que se acercan muchas veces no son conservados como afiliados o militantes de las organizaciones. La razón puede estar en que no sabemos consolidar en el nacionalsindicalismo las ideas confusas de los jóvenes que se nos acercan. Nuestro reto es adaptarlos y asimilarlos a los principios falangistas. Para ello, no debemos cerrar la puerta a nadie de antemano. Todo joven será en principio bienvenido, correspondiendo a nosotros la labor de enseñarles nuestra doctrina y de consolidar su estancia en la organización. ANTONIO PEÑALVER matizó que los datos que había barajado anteriormente son meramente sociológicos, y que es claro que existe un amplísimo sector de jóvenes que no viven bajo el patrón del bienestar. Sin embargo, existen patrones comunes a todos los jóvenes del mundo occidental, derivados del nivel informativo homogéneo logrado a través de la revolución tecnológica. FERNANDO TRUJILLO cree que la militancia de izquierda es mucho más férrea a la hora de controlar la ideología de sus hijos. Para Trujillo, el secreto está en potenciar las fuerzas y recursos que tenemos ahora mismo. Saber optimizar estos recursos como primera fase de nuestra recuperación. NACHO TOLEDANO dice que cada opción política tiene sus claves propias para dar soluciones a los problemas concretos planteados en la sociedad. Lo que está fallando en el falangismo es que no da respuestas a los problemas actuales. En eso consiste la "adaptación" del nacionalsindicalismo a la sociedad, por encima incluso del problema de las formas externas. Paralelamente, propugna un modelo de partido abierto estructurado de abajo a arriba, siendo la autoridad de nuestros dirigentes legítimas en tanto en cuanto proceda de la voluntad democrática de los afiliados. Nuestra militancia debe propugnar formas autogestionarias no sólo fuera del partido, sino dentro. Eso evitará que los jóvenes afiliados sean utilizados para respaldar formas autoritarias de dirección dentro de nuestras organizaciones. LUIS SERRANO dijo que debíamos intentar dirigirnos a la totalidad de los jóvenes, sin distinción de sectores concretos. Para este fin, tendríamos que realizar una triple tarea: superar lo que denominó el escándalo de nuestra división, limpiar nuestras respectivas casas de cualquier ingerencia extraña al nacionalsindicalismo y practicar una política de formación interna sin caer en el adoctrinamiento. El partido es un simple instrumento del nacionalsindicalismo. Debemos transformarlo sin mayores problemas si el partido ya no sirviera a su labor revolucionaria. Entiende la disciplina como algo que se debe a la Idea, pero que no cree en la fe inquebrantable en el mando. Insistió en la necesidad de estar con los jóvenes más necesitados, y de compartir sus problemas y su situación.

Posteriormente, se inició un animadísimo debate entre los presentes. Destacaron las intervenciones de Luis López-Novelle, quien distinguió claramente entre un modelo de partido basado en el autoritarismo y el fundamentado en la autoridad. Debemos recuperar la disciplina en tanto en cuanto emane de una jerarquía legítima. LUIS JUNQUERA sostuvo que había llegado la hora de una Falange que sepa integrar a todos los sectores y sensibilidades nacionalsindicalistas, basada no en los personalismos desfasados sino en los equipos de trabajo. MARIOLA GRUNWALD sostuvo que el problema de la falta de jóvenes en nuestras organizaciones no sólo es un problema falangista, sino afectante a todos los partidos políticos. Nuestra juventud está por encima, respecto a su nivel de desinterés y exigencia, de la militancia de otros partidos, más cómoda y aburguesada. MARISA LÓPEZ ALONSO se refirió a la validez inmutable de nuestros Principios, distinguiéndolos de otras contingencias accesorias.

Terminó así la Cuarta Mesa de Debate del CENS. Otra excelente iniciativa que ha servido para tomar el pulso al nacionalsindicalismo en esta siempre importante materia. Sigue adelante el CENS con su tarea de exponer y debatir, dentro de este Curso Político 2.009/10, las distintas sensiblidades falangistas en relación a asuntos concretos.

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