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UN CURSO POLÍTICO DEL CENS 2.009-2.010 (4/VII/10).

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 TAGS:undefinedLos falangistas necesitamos ejemplos. Atravesamos una crisis política de primer orden que ha debilitado -ojalá que no irremisiblemente- la marcha general de nuestra alternativa. En un marco de decadencia del nacionalsindicalismo, viene el CENS a constatar varios factores importantes. El CENS ha demostrado que los falangistas podemos trabajar juntos, con independencia de nuestra procedencia y de nuestra familia ideológica. El CENS ha demostrado, asimismo, que se pueden realizar actividades muy interesantes con muy pocos medios materiales. Trabajo coordinado y mucha imaginación. Si alguna vez conseguimos salir de esta crisis, será a través de estos dos elementos. Estos factores han hecho del CENS algo importante, porque nos ha ofrecido a todos pautas posibles de actuación eficaz. Por mi parte, considero una tarea prioritaria de los falangistas el balance de los medios materiales y humanos disponibles, así como su reorganización racional. El CENS está colocando las primeras piedras de esta tarea. Para empezar, escuchando a todo el que quiera opinar sobre las materias que nos afectan, así como ensayando formas de trabajo ajustadas al presente más inmediato.

Y es que algo se ha movido alrededor del CENS en este Curso Político 2.009/2.010. Recién finalizado, es la hora -tal vez- de realizar lecturas de urgencia sobre el trabajo incesante desarrollado en estos meses. Cuarenta y siete actividades de toda clase avalan la labor de este equipo -bien coordinado- de trabajo. Ayer, al finalizar la comida de fin de curso -alegría, amistad y mucha risa- se nos hizo entrega de una memoria impresa que relaciona -esquematizadas una tras otra- estas cuarenta y siete actividades. Vistas así, ordenadas con la debida perspectiva, la verdad es que resulta esperanzador lo que se ha conseguido este año. A la vista de esta actividad, creo que son varias las posibles conclusiones, plenamente extrapolables al desarrollo del movimiento nacionalsindicalista.

En primer lugar, y en lugar relevante, destaca el papel de los equipos de trabajo, como eje y motor de las actuaciones del CENS. Ha pasado el tiempo de los líderes únicos e incuestionables. Frente a estas tareas rectoras de las individualidades brillantes -a veces y por desgracia no tan brillantes- a las que estamos demasiado acostumbrados los falangistas, el CENS cree en la labor constante y uniforme de un equipo. Dos o tres personas que, unidas por una excelente relación personal, sean capaces de ocuparse de un sector de actividad concreto de forma estable y continuada. Ello confiere al CENS un factor de estabilidad extremadamente importante para el trabajo que se pretende desarrollar. Además, estos equipos no tienen un rígido carácter cerrado sino que, en aras de un funcionamiento adecuado y ágil, tienen una composición abierta tanto a nuevas incorporaciones como a posibles bajas.

Partiendo de aquí, el CENS ha comenzado a desarrollar su actividad en orden a dos finalidades esenciales: habilitar un espacio de debate entre falangistas -con esporádicas incursiones de personas ajenas a nuestro ámbito político- y establecer un marco favorable a actuaciones de desarrollo doctrinal o de divulgación cultural dentro del nacionalsindicalismo.

La primera de estas finalidades -la del debate- se ha cumplido sobradamente. Los falangistas que han querido exponer su punto de vista acerca de las materias a examen, han podido hacerlo sin más limitaciones que las propias del espacio y del tiempo disponible. Mesas abiertas de debate, queriendo tratar de las grandes materias que nos afectan como alternativa política. Ello nos ha dado una utilísima visión de conjunto sobre el estado concreto de estas cuestiones en relación con el nacionalsindicalismo. Distintas sensibilidades que han podido confrontarse de una forma amena y siempre reposada. En este punto concreto, el CENS nos aleja de cualquier forma de exclusión o sectarismo. Los falangistas podemos -y debemos- hablar entre nosotros e intercambiar nuestros puntos de vista. Algo tan elemental como esto -algo tan aceptado por el resto de las fuerzas políticas- necesita seguir siendo constantemente reafirmado dentro de nuestro entorno político. El CENS no sólo ha demostrado que es posible organizar esta clase de encuentros de forma ordenada y periódica sino que, por su propia mecánica interna de trabajo, nos refuerza en el convencimiento de que falangistas de distintas procedencias pueden trabajar juntos en un proyecto común. Miguel Angel Vázquez, Martín Saénz de Ynestrillas, Luis Junquera... distinta procedencia y fin común de tirar hacia adelante del proyecto.

En el próximo Curso continuará esta característica tendencia del CENS, procurando la incorporación de todos aquellos sectores falangistas que todavía no hayan participado en estas actividades de debate y estudio. Personas y sectores que todavía no han intervenido en estas Mesas deberán hacerlo en el próximo Curso. Ese es uno de nuestros retos inmediatos.

En segundo lugar, yo creo que el CENS ha sentado las bases de una interesante labor de desarrollo doctrinal. Los trabajos realizados en tal sentido durante este Curso Político así lo han demostrado. El CENS ha sabido establecer un marco adecuado para todos aquellos Camaradas que, habiendo profundizado en el estudio sobre algún asunto político o social concreto, puedan exponerlo con la debida calma y con la posterior publicación de sus conclusiones. Jorge Galindo de Avila o Fernando Trujillo de Alcalá de Henares han presentado interesantísimos trabajos en el marco de los Seminarios del CENS. Los falangistas de todos los lugares y sectores deben saber que pueden exponer sus trabajos dentro de este marco, y defender allí sus conclusiones. Necesitamos foros de trabajo en ese sentido, incentivando a nuestros Camaradas a publicar sus tesis doctrinales y a desarrollar las materias en las que se encuentren trabajando. Este es otro de los retos para el Curso que entra.

La divulgación cultural ha sido otro de los aspectos positivos del CENS. La "Tribuna José Antonio" y su espectacular serie de interesantísimas Conferencias sobre diversos y varíados aspectos. De igual forma, se han presentado en el escenario del local de la Cuesta de Santo Domingo la práctica totalidad de los libros de temática azul publicados en este año. Conferencias y presentaciones de libros que cubren, más que sobradamente, el amplio espectro cultural rojo y negro. Sorprende que dentro de nuestro entorno político se sigan publicando tantas obras al año gracias -sobre todo- al trabajo de Editoriales como Barbarroja.

Y si bien el CENS es un trabajo de equipo, no se entiende con la debida amplitud sin resaltar la voluntad tenaz de dos personas que, desde el principio, decidieron respaldar este proyecto. Se trata, de un lado, de Luis López Novelle, cuya ejemplar labor de planificación y coordinación ha servido para hacer fácil lo difícil. De otro lado, estoy hablando de Carlos Batres, Presidente de la Hermandad de la Vieja Guardia quien, en todo momento, ha tenido paciencia y ánimo para impulsar esta tarea.

El CENS continuará su tarea en el Curso Político 2.010-2.011. Labor integradora y políticamente útil a medio plazo. Adelante.

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