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MI DESPEDIDA DE "HISPANIAINFO". MI ADIÓS A GRANDES CAMARADAS Y MEJORES AMIGOS (10/X/10).

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 TAGS:undefinedMe piden los Administradores de HISPANIAINFO que escriba una somera carta de despedida ante los lectores del Portal, y ello por razón de mi decisión -ya anunciada anteriormente- de no volver a escribir en ningún sitio durante algún tiempo. Es sabido que nuestro ambiente político está lleno de enanos mezquinos, de inverosímiles santones y de irreparables mediocridades. Tal vez por eso, y desde la Administración de HISPANIAINFO, se pretenda atajar cualquier afirmación malintencionada que mi falta de publicaciones periódicas pudiera motivar. Este Portal -dicho sea esto con admiración, cariño y respeto- está dando un ejemplo de integración entre nuestras distintas corrientes, y ha marcado un sistema eficaz de trabajo que constituye un referente para nuestro futuro. Suponiendo que nosotros tengamos futuro cosa que -en las actuales circunstancias- constituye una afirmación más que optimista.

Mi marcha no tiene ninguna relación con el nacionalsindicalismo o con sus actuales responsables. Todos y cada uno de ellos carecen de cualquier peso específico para marcarme tiempos o para servirme de referencia política especial. Hace mucho que dejaron de interesarme las propuestas y afirmaciones de nuestros asombrosos dirigentes salvo cuando -claro está- tengo que poner ejemplos públicos de lo que no debemos decir o hacer, plantear acciones judiciales -extremo este que me ha llevado a conocer profundamente a los protagonistas de nuestras desventuras- o reir sanamente en reuniones de amigos. Estos responsables -en un curioso alarde de catetismo práctico no encontrado en ninguna otra opción política de la que tengamos noticia- también dicen lo mismo de mí. Dicen que yo no les intereso y que carezco de peso específico. Curioso. Sobre todo cuando modifican el partido al ritmo de mis denuncias públicas -con sus actos internos me llevan dando años la razón- represalian a aquellos falangistas que tienen relación conmigo y me insultan -de una forma anónima y constante- con una fiereza y acometividad antes no vista en nuestro entorno político. Curiosa manera de pasar desapercibido en medio de esta peculiar piara.

Nada de lo que haga o diga esta pandilla impresentable es capaz de apartarme de nada. Que no se hagan ilusiones ni -como dice un gran amigo y Camarada- saquen pechito delante de sus novias por haberse enfrentado a Nacho Toledano. Todavía les queda recorrer un buen trecho vital para ser capaces de eso.

Lo que pasa realmente es que estoy muy decepcionado, muy desilusionado y muy desesperanzado. En ese orden. A veces, la vida duele. Abismos oscuros que, de forma inesperada, se abren bajo tus seguridades más férreas. En función de ese estado mental, me he impuesto un período de retirada pública y de reflexión sobre los próximos pasos a seguir. La verdad es que se me han quitado las ganas de escribir. No soy capaz de hilar los conceptos necesarios para la formulación coherente de ideas escritas. Ni quiero -falta de ganas- ni puedo -falta de recursos técnicos- dedicarme a esto en este preciso momento. Y poco más, porque no puedo explicarlo mejor.

Que nadie se equivoque. Mi retirada tiene una motivación estrictamente personal, y en nada se refiere a la lucha que -contra los sectores más reaccionarios, vulgares, ignorantes, integristas, iletrados y anticuados del nacionalsindicalismo- he ayudado a mantener viva en estos dos últimos años. Márquez, Garrido o Pico -los apellidos de nuestra desusión y de la pérdida constante de nuestras oportunidades estratégicas- no son más que cadáveres políticos, al igual que lo son -con mayor dignidad- todos nuestros demás dirigentes. Espectros arcaicos sobre un desierto yermo del que -al día de hoy- nos resulta imposible salir. Unos pocos mandando sobre cada vez menos falangistas, en una ficción de ideología y de autoengaño colectivo de muy difícil parangón en la España del Siglo XXI: la de creer que todavía somos una opción política encabezada por líderes capaces.

Nuestra situación política interna tiene unos responsables directísimos, los cuales son conocidos por todos nosotros. Sin excepción. Y ante las actuaciones de esta gente se puede o bien señalarles con el dedo y luchar por su desaparición de nuestra vida pública, o bien seguir mirando para otro lado y confiar de forma estúpida en que todo esto se va a arreglar sólo. Sólo a través de un proceso revolucionario interno de redefinición de las personas del nacionalsindicalismo -y del proyecto del nacionalsindicalismo- podríamos empezar a poner la primera piedra de nuestro renacer político. Muchos creemos todavía en este proceso transformador, y seguiremos luchando por él dónde, cuándo y cómo podamos.

Allí me encontraréis siempre, porque la lucha continúa. La clave es la coordinación de nuestras distintas posiciones dentro de un ámbito democrático de actuación. Todos aquellos Camaradas que, durante estos dos últimos años, se han dedicado a desenmascarar a estos fantasmones hipócritas -al tiempo que luchaban por otros esquemas integradores de organización política distintos del vigente- me tendrán siempre a su lado sin ninguna vacilación. No dando ni un minuto de tregua a los que han llevado al falangismo a su estado actual de inoperatividad e ineficacia. Gracias a todos.

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