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DESPIDIENDO A RICARDO EN LA NECESIDAD DE TERMINAR CON LO INICIADO (14/IX/09).

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 TAGS:undefinedRicardo Saénz de Ynestrillas ha dimitido de su cargo y ya no está al frente de la trascendental Secretaría Nacional de Acción Política de La Falange. Este dato político -que el propio protagonista se ha ocupado de explicar profundamente ante propios y extraños- es un evento importante que merece ser valorado. Al menos en forma de urgencia ya que -en los últimos meses- Ricardo ha venido propugnando una línea política clara que -finalmente- no ha podido cristalizar en algo palpable y efectivo. Una serie de reformas internas que -dotadas de suma importancia y convenientemente aprobadas por nuestros órganos competentes- no han sido realizadas en modo alguno.

Existe un Ricardo Saénz de Ynestrillas estrictamente personal y alejado de la vida pública. Todos los que conocemos esta faceta humana de Ricardo le apreciamos. Este Ricardo deja muy poco margen a la sorpresa. Le conozco hace años -diría que demasiados, porque es computando estas cosas cuando te das cuenta de lo mucho que ha corrido el agua bajo el puente- y he tenido que verle muy a menudo en esta última etapa de nuestras vidas. No creo descubrir nada si os digo que Ricardo es una buena persona... un amigo de aquellos que uno puede contar con los dedos de la mano. Además, la práctica diaria le ha convertido en un abogado buenísimo: sólido, efectivo y fiable. Buen abogado y buena persona siempre que -claro está- ambas cualidades sean compatibles. Tanto Ricardo como yo creemos que sí, aunque supongo -suponemos- que habrá opiniones para todos los gustos. Y respecto a las opiniones -y en especial aquellas no demasiado positivas- Ricardo tiene una acertadísima actitud sobre las mismas... acepta y analiza las críticas serias y se cachondea abiertamente de las demás. Sano cachondeo que nos ha hecho pasar muy buenos ratos, mientras sacábamos punta a esa faceta reaccionaria y acomodaticia del falangismo -profundamente carca en definitiva- que solía atacarle desde el anonimato.

Y si lo cierto es que aquel Ricardo persona no nos ha deparado sorpresas, no ha sido así desde un punto de vista político. Todos hemos podido comprobar una más que evidente madurez ideológica en Ricardo, supongo que producto de una adecuada y natural evolución en el nacionalsindicalismo.El último año nos ha dado muestras más que sobradas de ello. Teníamos reticencias iniciales a su entrada en la Junta Nacional. Tampoco tantas como después se ha dicho. Recelábamos de un personaje mediático y discutido desempeñando -precisamente- uno de los cargos más caracterizados de nuestra Junta Nacional. El tiempo se ocupó -muy pronto-de despejarlas.

La verdad es que fueron pronto solventadas. Y ello no fue por otra cosa que por la positiva actitud de Saénz de Ynestrillas a la hora de iniciar su trabajo político. En concreto, a mí -como imagino que os ha ocurrido a vosotros- me sorprendieron no sólo la cantidad ingente de ideas que traía en la mochila para su aplicación en la Secretaría que desempeñaba, sino las enormes ganas que demostraba constantemente en este propósito. Unas ganas verdaderamente asombrosas... sobre todo si tenemos en cuenta la cualidad de perro viejo del personaje en cuestión. Por si esto fuera poco, estas ganas iban acompañadas de una propuesta política interesantísima...

Ricardo había conectado perfectamente con aquellos Camaradas que creen -que creemos- que las cosas no pueden seguir como están, y que es necesaria una transformación de nuestras organizaciones como requisito esencial de nuestra propia existencia. Por eso ha luchado Ricardo en este último año, al creer que, gran parte de la culpa de la crisis que aqueja al falangismo, recae sobre nuestras formas organizativas deficientes. No sólo pesa sobre nosotros el factor negativo de ser pocos sino -también y para colmo- muy mal organizados. Recuerdo puntualmente el desarrollo de nuestra última Junta Política. En aquella ocasión -y después de explicar pormenorizadamente todas las circunstancias políticas y procesales derivadas de nuestro triunfo procesal sobre los seguidores del Frente Nacional- Ricardo Saénz de Ynestrillas realizó uno de los informes más acertados y lúcidos que he escuchado últimamente en La Falange. Nos habló de la imperiosa necesidad de transformar el partido... de realizar una adecuada reestructuración del mismo. Estuvo acertado entonces, demostrando que -además de un militante famoso, efectivo y efectista- se trata de un dirigente político que no sólo localiza el origen de un problema, sino que también propone soluciones. Esa clase de líderes de la que no estamos -en absoluto- sobrados.

Saénz de Ynestrillas pasará a los anales de La Falange por aquello que quiso hacer y no pudo. Una reorganización interna que nos habría convertido en una formación política más ágil y ajustada a la realidad política -y práctica- del falangismo. La dimisión de Ricardo no debe de servirnos para olvidar la necesidad de estas reformas... para dejar que todo siga como está. Debe abrirse ahora una fase de reflexión y debate dentro del partido, y ello en torno a las reformas propugnadas por nuestro dimitido Secretario Nacional de Acción Política: la reorganización interna como aspecto inexcusable de la redefinición de un proyecto político. Somos muchos los que creemos en esta absoluta y prioritaria reformulación del proyecto político falangista. De un cambio hecho desde el falangismo en busca de vías más ágiles y realistas de actuación pública y política. Un fuerte abrazo Camarada... y a seguir luchando desde donde creas justo.

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