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¡¡¡DILIGENCIA PARA LORDSBURG!!! (FEBRERO 2.009).

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 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 212 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Se está hablando mucho últimamente del pacto social. Y todos solemos partir de la base de que un gran acuerdo nacional sería no sólo deseable -sino exigible- para empezar a poner la bases de la reconstrucción de España. La situación es tan extrema -tan negativamente desesperanzadora- que deberíamos exigir de todos los agentes sociales un gran pacto general que, al tiempo que limara asperezas y diferencias, alcanzara consensos políticos, sociales y económicos. Ello nos ayudaría -a todos- a pasar página. A salir de esta situación de emergencia nacional. Anda esto tan en boga -por bogar que no quede- que, incluso, se ha metido en el jaleo nuestro Monarca. Se ha puesto a tantear aquí y allá en busca de acuerdos generales para la salida de la recesión. Tiemblo. A mí -particularmente- me da mucho miedo Juan Carlos de Borbón cuando le da por organizar esta clase de contactos. Uno no puede menos -ya es muy mayor- que recordar las charlas de Baqueira con el General Armada, y la búsqueda de un Gobierno de Concentración Nacional y demás lindezas así. La Monarquía Española siempre ha tenido la virtud -a lo largo de nuestra baqueteada Historia- de dejar un momento el yate y dedicarse a la política cuando -de una forma u otra- peligra la Corona... ¿estaremos ante uno de esos momentos históricos? ¿es tan grave la situación que hasta el Rey está empezando a adoptar iniciativas individuales de esta clase?

Gran pacto nacional. Todos juntos tirando del carro hacia un objetivo común. Una vez más, voy a hablaros de una película. Pero es que, también una vez más, viene a cuento. Yo soy de los que creen que el Cine de verdad -el Cine con mayúsculas- siempre nos ofrece útiles enseñanzas para andar por la vida. Y es que hacía mucho tiempo -demasiado- que no veía con debida calma La Diligencia de John Ford. Dicen que esta película -dirigida por el Maestro en 1.939- marca un antes y un después en la mítica cinematografía de Ford. Dicen que -a partir de La Diligencia- Ford madura y fundamenta sólidamente su ritmo narrativo. Yo creo que esa madurez se aprecia perfectamente unos años antes, en esa maravilla que es El Delator de 1.935. Os aconsejo ver ambas porque, sencillamente, son magistrales. La Diligencia -en concreto y porque estamos hablando de ella- es una obra maestra que no envejece, y que siempre se ve con el interés y el asombro del primer día. Corresponde -desde luego- a un Director que ya ha madurado cuando decide su rodaje. Decenas de películas -muchas de ellas mudas- anteceden a esta en el haber de Ford.

La historia en la que se apoya Ford para rodar esta joya no es otra que el famoso cuento Bola de Sebo de Guy de Maupassant, si bien trasladado al Oeste. Gerónimo y sus crueles apaches se han sublevado, y están asolando sin piedad el territorio de Nuevo México. Fuera de la seguridad que dan los núcleos urbanos, un viaje es algo extremadamente peligroso. Sin embargo, un conjunto variopinto de personajes decidirán -a través de una casi unánime decisión colectiva- emprender el camino en la diligencia que va a Lordsburg. Por un motivo u otro, todos deben emprender el viaje, y se ven obligados a convivir durante todo el tiempo que dure el mismo. Y así, de forma absolutamente brillante, nos vamos encontrando -uno a uno- con los pasajeros de este peligroso trayecto. Dallas o la prostituta que es expulsada del pueblo por las muy dignas señoras de la Liga de las Buenas Costumbres. El Doctor Boone, un médico alcoholizado que acompaña en su expulsión a Dallas (inigualable Thomas Michtell que se vió premiado por el Oscar en 1.939 al mejor Actor de Reparto por este papel). Ringo Kid-John Wayne o el buen chico que -recién salido de la cárcel- debe ir a Lordsburg para vengar la muerte de su padre y de su hermano. La gran dama esposa de un militar Lucy Mallory a punto de dar a luz. El jugador de aristocrático pasado y turbio presente Hartfield...

Todos ellos -unidos en ese peligroso viaje- forman un exacto reflejo de las distintas clases sociales, con las virtudes y defectos de cada una, con sus propios intereses en juego y con la manera peculiar que cada uno tenga de asumir su respectivo rol dentro del equilibrio social. Sin embargo, a lo largo del azaroso trayecto, nos encontramos con una asombrosa aproximación entre los puntos de vista de los distintos personajes. El peligro y la amenaza común consiguen lo impensable: hacer nacer la solidaridad entre los viajeros. No os cuento el final de la película pero -lógicamente- constituye un canto a la esperanza. Un alegato optimista puramente fordiano respecto a la posibilidad que todos -juntos- tenemos de ser mejores. Esas raras ocasiones del destino en las que -a raíz de una serie de acontecimientos adversos- los distintos elementos sociales han hecho valer lo mejor de sí mismos. Sus mejores virtudes que -por descontado- han oscurecido el peso de los peores defectos.

Esto del gran acuerdo nacional me ha recordado a La Diligencia. Porque estamos obligatoriamente forzados a viajar juntos por el peligrosísimo territorio de la recesión, y porque no todos los viajeros somos iguales. Porque al acordar viajar juntos debemos, por fuerza, reforzar nuestras relaciones internas: nuestros vínculos de solidaridad y apoyo mútuo entre las clases. Porque debemos armonizar nuestros distintos intereses muchas veces contrapuestos. Y porque estamos en una situación de emergencia y caos tan cruel como el levantamiento apache... ¿salimos todos juntos para Lordsburg o nos van cortando la cabellera a todos uno por uno?

Nosotros -los falangistas- preferimos un gran pacto social diseñado y ejecutado a la manera del Maestro Ford. Mucho más, y por poneros un ejemplo inocente, que a la manera de Juan Carlos I. Cosas de ver películas antiguas.

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