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EL DON DE LA PALABRA (MARZO 2.006)

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 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 14 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Desde que en aquella vieja Castilla fronteriza -héroes, algaras y romances- comenzó a tenerse conciencia de un idioma propio y diferente, de una manera peculiar de describir el mundo, ha existido algún español que, de una forma u otra, ha pretendido usar este lenguaje y volcar sus opiniones sobre una hoja en blanco. Escribir es esto y nada más: opinar de una forma -más o menos- estética.

Y como escribir es opinar, también desde el mismo momento en que algún español quería opinar escribiendo, existía otro que pretendía impedirlo. Generalmente, además, dotado de un mayor o menor grado de fuerza coactiva. Algunas veces, este impedimento era absoluto e indisimulado, y culminaba con la total imposibilidad de ofrecer tu opinión. Otras -las más- terminaba con el total ajuste de la opinión del débil a la del fuerte, del escritor a la del detentador de esta moral coactiva.

Había nacido la CENSURA. Siempre existía alguien por encima del escritor intentando, de alguna u otra forma, conformar la expresión de sus ideas. Amoldar aquello que se escribe a una conjunto de principios dominantes: a una jerarquía prevalente de ideas sociales. Y así ha llegado hasta nuestros días, como una de las peores manifestaciones de las actitudes humanas.

Y digo esto muy alto porque nosotros, los falangistas, a diferencia de lo que nos demuestra la todavía llamada izquierda, ya hemos hecho examen de conciencia, acerca de la culpa que -en el pasado más reciente- un conjunto de asalariados francofalangistas haya podido tener sobre el mecanismo estatal de Censura (desde luego, mucho menos culpa que otros, pero esta es otra historia: con la Iglesia hemos topado). Pero hoy hablamos de otro tipo de censura. Más próxima y reciente.

Hace muy pocos días, hemos asistido en San Lorenzo a un curioso intento de censura. A mi modo de ver, y como ya apuntaba antes, existen dos formas esenciales de ejercerla: o prohibiendo, sencillamente, escribir sobre algo de una determinada manera o, de forma igualmente efectiva pero no por ello más sutil, intentando imponer una concreta interpretación ideológica acorde a una cierta moral imperante.

Decía que nosotros hemos sufrido un intento de censura. Un ataque en toda regla a través de una más que estrambótica interpretación de lo que, semana a semana, estamos consiguiendo en La Gaceta Escurialense. Se trata de un sueltecito aparecido en la Sección Comunicación -titulado Prensa Gurriata y sin firma- del Boletín Informativo de la Agrupación Socialista de San Lorenzo de El Escorial EL YUNQUE (Número de Enero-Febrero de 2.006). En esta columnita se acusa a la Gaceta Escurialense -si bien sin nombrala directamente- de ser un reducto del pensamiento conservador realizando, a continuación, una hilarante exposición ideológica que concluye, inevitablemente, en un anatema final.

La verdad es que yo no me siento demasiado aludido. Sin embargo, y muy sinceramente, os digo que me duele el ataque realizado a nuestra Casa. En LA GACETA me siento cómodo, y no me gustan esta clase de golpes bajos.

Alguna vez os he explicado como -de manera absolutamente empírica- hemos llegado los falangistas a la conclusión de que la Izquierda -la carpetovetónica izquierda española- adolece de unos curiosos -y divertídisimos- defectos de naturaleza contradictoria. Toma talante. Abre las ventanas al aire fresco de la progresía...

Por ejemplo, proclaman constantemente los valores de la libertad y de la tolerancia. Basta leer el sueltecito para reínos un rato: ¿qué libertad? ¿qué tolerancia? Cuidado con no ajustarse a su concepción de estos valores ya que, en otro caso, te llevarás una buena ración de tolerancia, igualita que la que nos llevamos en este recuadro del Boletín sociata.

Predican la Cultura -con mayúsculas- universal y para todos. Por supuesto, siempre que la misma se ajuste a su interpretación. Seguimos riéndonos... ¿Paracuellos? Existe una versión (la de César Vidal) y otra (la suya). Siempre se aprende, y eso que no he tenido el gusto de leer a César Vidal. Yo pensaba que, de Paracuellos, sólo existe una interpretación posible... ¿Giner de los Ríos? Al parecer, esta figura es indiscutible, ya que un tal José María Marco se lleva un moderado palete por ofrecer una interpretación reaccionaria sobre su vida y obra. Pío Moa, la COPE... pensamiento neocons... nene caca. Y todos relacionados con nosotros.

Libertad, Tolerancia y Cultura. Talante. Talante informativo y formativo ya que, gracias a este impagable recuadrito, me he enterado de mi condición definitiva. Me han hecho salir del armario contra mi voluntad. Soy un integrante de la clase media conservadora y asustada, católica y patriotera. Para troncharse. Las Agrupaciones Socialistas deben ser, entonces y parafraseándoles, una fuerza proletaria y revolucionaria, atea e internacionalista.

La Falange es inmune -desde hace mucho tiempo- a este tipo de ataques (de ataques de risa). Me encanta que me llamen conservador, patriotero y... ASUSTADO. Sobre todo cuando estoy propugnando una República Sindical -organizada a través de Sindicatos de Trabajadores- la autogestión en las empresas, un fortalecimiento de los resortes de la Democracia directa, la creación de una Banca Sindical más asequible que la privada, un fortalecimiento de la autonomía municipal... Al final va a resultar -como de facto ocurre- que nosotros somos la verdadera izquierda, la que no se mata por ir a comer by de papen a La Zarzuela ni se viste en Elena Benarroch. Una izquierda real frente a otra izquierda “Real”.

Lo peor no es que quieran silenciar a La Gaceta: eso no lo pueden conseguir y, por lo tanto, no me preocupa. Lo peor es la cortedad de miras, la estrechez ideológica que demuestran con esta clase de artículos profundamente reaccionarios (y esta vez sí que es aplicable la anticuadísima palabreja). Fijaros en que lo peor, a mí modo de ver, reside en que ellos no valoran -en absoluto- el ejercicio semanal de libertad y tolerancia que realizamos todos aquí. Les da igual. Nos saben ver más allá de su propia nariz. No nos leen: nos ojean. LA GACETA es un puerto amigo donde atracamos todos. Donde dialogamos a resguardo de las inclemencias del tiempo político, de los vendavales sociales. Esto no lo comprenden... ¿es esta la alternativa que tenemos en San Lorenzo? Extremadamente preocupante.

Y es que, además, aburren muchísimo. Por cierto: yo sí que soy capaz de aplaudir -y hasta de respaldar- la Ley de Discapacidad.

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