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MI ENTREVISTA EN "HISPANIAINFO". UNA OPORTUNIDAD DE EXPONER IDEAS Y OPINIONES (26/V/10).

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 TAGS:undefinedA qué partidos o grupos políticos has pertenecido?

Sólo a dos. Milité en Fuerza Joven a finales de los setenta y principios de los ochenta: exactamente hasta la autodisolución del partido en 1.982. También he militado en La Falange (FE), ya en el Siglo XXI y hasta finales de 2.009. En la actualidad, y como he sido prácticamente siempre, soy uno más de los denominados falangistas sin falange.

¿Cuales han sido los motivos de tú salida de La Falange (FE), si puede saberse claro?

No tienen ningún secreto ya que, en su momento, las expuse públicamente. En primer lugar, yo creo que el militante de un partido político debe de estar ilusionado con el proyecto político defendido por el partido en cuestión, y yo había perdido la ilusión por el proyecto político de La Falange (FE). En segundo lugar, porque la militancia en un grupo político resta independencia a la hora no sólo de tomar partido sobre determinadas cuestiones polémicas, sino de manifestar públicamente tu opinión. He querido verme libre de cualquier condicionante a la hora de defender abiertamente mis puntos de vista sobre el estado del nacionalsindicalismo y de sus organizaciones.

¿Cómo podemos seguir después de tantos años tan dispersos y enfrentados? ¿Como podemos hablar de unidad de España, si nosotros somos los primeros que no nos unimos?

Mi apoyo a REGENERACIÓN 2.009 ha venido estrechamente relacionado a este problema, ya que esta corriente se muestra partidaria de iniciativas unitarias prácticas. Creo que la fórmula oficialista de Márquez y Garrido no ha sido capaz de estructurar un proyecto integrador mínimanente convincente. Lejos de ello, constituyen un importantísimo factor de exclusión y de enfrentamiento entre nosotros.

La desunión falangista es uno de los fenómenos políticos españoles más curiosos: todos los falangistas la deseamos pero, al final, no hemos sido capaces de encontrar la forma de llevarla a efecto. Muchos Camaradas han aceptado esta imposibilidad con fatalismo: como si fuera una maldición gitana de cumplimiento inexorable. Sin embargo, cada vez somos más los que creemos que esto no es así. Ni muchísimo menos.

En primer lugar, debemos definir qué es lo que entendemos por "unidad falangista". Yo la entiendo no como una mera yuxtaposición de organizaciones, sino como un relanzamiento de nuestra propuesta política elaborada por la base falangista más amplia posible. Todo el que tenga algo que decir al respecto no sólo debería poder hacerlo, sino también contar con las vías políticas adecuadas para ello. Encontrar espacios de concurrencia entre nosotros: militantes de las organizaciones y falangistas sin Falange. Sin exclusiones. Lo que se ha llamado redefinición, o refundación, del nacionalsindicalismo.

En segundo lugar, hemos de perder el miedo a hablar, señalando constantemente a los responsables de nuestra desunión. Gente como Diego Márquez o Jorge Garrido se han venido aprovechando durante lustros de nuestro silencio. Ellos planean y realizan políticas de desunión, y se oponen activamente a cualquier intento de unidad efectiva entre nosotros. Por tanto, es obligación de los falangistas denunciar, siempre que se pueda, estas conductas obstruccionistas, al objeto de lograr su aislamiento político.

En tercer lugar, deberíamos abandonar comportamientos hipócritas o innecesariamente buenistas. Todos los falangistas sabemos los motivos reales de nuestra desunión, así como sabemos, también perfectamente, quiénes han sido y son sus responsables. Hipocresía es mirar para otro lado, mientras otros se encargan de torpedear nuestros procesos de integración. Buenismo es limitarse a realizar declaraciones unitarias carentes de contenido político alguno. Caer en una u otra postura, o en las dos, supone conceder un balón de oxígeno y un espacio político a los enemigos de la unidad.

El camino de la unidad pasará, inevitablemente, por el desplazamiento político de aquellos responsables falangistas no unitarios, y su sustitución por líderes que crean y trabajen decididamente en la apertura de un proceso integrador.

¿no cree que en vez de ser el eterno critico de una organización puntera como es FE-JONS, podria hacer algo constructivo, algo que aporte un poco más del desaliento que se destilan desde sus escritos?

Llamar puntera a una organización como FE-JONS no deja de ser o un ejercicio de optimismo desbordante o una muestra de papanatismo irreflexivo. Tal vez un poco de ambas cosas a la vez y un mucho de humor negro. De todas formas, yo creo que mis opiniones no reflejan desaliento. Indican tanto el estado real en el que nos encontramos los falangistas -bajo mínimos- como las maneras posibles de salir de esta crisis. Además, la pregunta adolece de un error esencial en su planteamiento, porque yo no soy el "eterno crítico" de una organización que, como es FE-JONS, cuenta con todo mi respeto y adhesión. Yo critico a sus actuales responsables. No entender ese importantísimo matiz supone una absoluta falta de madurez en el análisis político: una indeseable identificación de lo que son gestiones personales con la propia existencia del partido. Inauditas interpretaciones que vienen a confirmar, por otra parte, la necesidad de una redefinición de actitudes dentro del nacionalsindicalismo que venga a terminar, de una vez para siempre, con estos comportamientos políticos dentro de nuestro entorno.

¿Cuál es el estado actual del nacionalsindicalismo en la Sierra Noroeste de Madrid? ¿qué hará el llamado "falangismo serrano" en las Elecciones de 2.011?

El nacionalsindicalismo pasa, en la Sierra Noroeste de Madrid, por idéntica situación crítica que en el resto de España. Esta situación se traduce en una falta endémica de medios humanos y materiales. Esta carencia de recursos repercute directamente en nuestra imposibilidad de influir de forma directa en la política serrana. Sin embargo, existen notas muy positivas en nuestros Municipios. La principal consiste en la vuelta a la actuación política de falangistas que habían estado alejados de ella muchos años. Se puede decir que, tanto por la edad de sus componentes como por su experiencia y actividad profesional, se han formado núcleos falangistas muy cualificados en algunos de nuestros Municipios. Estas circunstancias especiales se traducen, por ejemplo, en la constitución de una sección del CENS que está funcionando muy bien durante este Curso Político.

Nuestra posición en las próximas Elecciones Municipales se está discutiendo en este preciso momento. Me muestro partidario de repetir la fórmula de las Elecciones de 2.007, en lo tocante a acuerdos políticos muy concretos con otras formaciones de carácter municipal. Nuestra colaboración ha funcionado en aquellos pueblos en los que conseguimos esta clase de acuerdos. De todas formas, estas decisiones políticas deberán ser tomadas por los falangistas pueblo a pueblo, allá dónde no sólo tengamos capacidad real de adoptarlas, sino también de llevarlas a efecto.

¿Por qué crees que hay tantos falangistas desinteresados en temas municipales? ¿Que soluciones planteas?

Desde siempre, en las organizaciones falangistas han primado objetivos de naturaleza nacional. Nuestra tradicional falta de recursos humanos y materiales hace que, en la mayoría de los casos, todos los esfuerzos se dirijan hacia estos objetivos políticos nacionales. Ello repercute siempre en detrimento de la política municipal, que no sólo se ve privada de medios y de tiempo para poder ser desarrollada eficazmente sino que, además, se ve afectada por el franco desinterés de la mayoría de nuestra militancia.

La solución implica un cambio radical en los ejes básicos de nuestra acción política. La solución a nuestra crisis pasa por fijarse objetivos políticos cercanos y muy modestos. Por tratarse de un modelo de acción política más próxima -además de mucho más barata- debería de convertirse en el eje fundamental de toda nuestra actividad. Una modesta política de consolidación integrada por tres finalidades: consolidación organizativa del núcleo falangista existente en determinado Municipio, tratamiento de problemas estrictamente municipales y expansión tan sólo hacia los Municipios más cercanos.

Hoy por hoy, y por causa de nuestra actual precariedad, constituye ya de por sí un objetivo político de primerísimo orden el hacer saber al conjunto de los vecinos de un Municipio que el nacionalsindicalismo sigue existiendo, y que es capaz de ofrecer soluciones a estos problemas prácticos y próximos. Reafirmar nuestra simple existencia a través de tomas de postura acerca de materias de interés cercano.

A pesar de que otras organizaciones cuentan con un amplio abanico de acción cultural o sindical. El falangismo que aspira a cambiar el sistema no ha desarrollado apenas acción en muchos de esos campos. Sabrías decir porqué. ¿Es un problema estratégico, o hay algo más?

El problema es, en primer lugar, logístico. Faltan medios materiales y humanos que abarquen todos los campos posibles de la actuación pública. Falta gente, desde luego. Y no sólo en su número, sino en su debida preparación. Porque si bien existen excelente planes de acción cultural o sindical en las distintas Falanges y en sus respectivos sindicatos, no existen medios materiales o humanos para su desarrollo adecuado. En el ámbito de la Cultura, es tal vez aquel ámbito en el que más cosas interesantes puedan hacerse con imaginación y pocos medios. Sindicalmente, es necesaria la integración de nuestros dos Sindicatos en uno solo, y ello como medio indispensable de seguir avanzando en el ámbito laboral.

Supongamos que se consigue la unidad entre falangistas, y que se desarrollan las líneas de reforma legal que se han planteado. En este caso habría que trazar nuevas líneas de gestión interna a nivel de financiación, captación de militantes, planificación de acciones, etc. ¿Qué líneas deberían plantearse para garantizar un movimiento bien coordinado y cohesionado?

La democracia interna trae consigo mayor cohesión. Si analizamos las formaciones falangistas que ya han terminado su proceso democratizador -FA y La Falange (FE)- y las ponemos en relación con FE-JONS -que no lo ha terminado al día de hoy- nos encontramos con una mayor cohesión, y una mayor ausencia de conflicto interno, dentro de las dos primeras. Entiendo que el consenso democrático es mucho más eficaz a la hora de fijar líneas políticas y organizativas que el simple -y muy anticuado- autoritarismo jerárquico. Cualquier movimiento integrador deberá partir de las bases y tomar los acuerdos amplios como punto de partida ineludible de cualquier acción política futura. La democracia interna podría articular un movimiento de base muy extensa, frente a las posiciones excluyentes y encerradas en su propio discurso.

Esta apertura democrática también tendría sus consecuencias en las fórmulas de gestión interna, actualmente anquilosadas en mecanismos viejos e inoperantes. Abrir las ventanas a métodos modernos de validez contrastada. Se impondrían auditorias internas, informes de rendimiento, informes de optimización de recursos, tablas de resultados, y tantos y tantos otros mecanismos de gestión considerados como absolutamente imprescindibles para el buen funcionamiento de una organización eficaz y moderna.

Me gustaría hacer la siguiente pregunta. ¿Se integraría en FE-JONS se huera una elecciones libres para la ejecutiva nacional y saliese elegida la misma que actualmente dirige dicho partido?

Por supuesto que sí, y tal vez debiéramos entrar en el partido antes aún de esas hipotéticas Elecciones Libres. Precisamente para eso: para poder hacerlas realidad. No me canso de insistir en la necesidad de distinguir entre la gestión de los responsables del partido y el propio partido, y es un derecho de todo militante el de poder ejercitar una oposición responsable a los que mandan. Además, es mentira todo aquello del año de prueba y demás en FE-JONS. Eran sólo excusas para obstaculizar nuestra entrada porque, según las normas internas del partido, los afiliados tienen plenos derechos desde su acceso al mismo.

¿Qué límites propones para rechazar la entrada o expulsar a alguien? ¿A quién debe corresponderle esta labor y cómo debería hacerse?

Nunca pondría obstáculos a la afiliación de personas nuevas al partido. Todo aquel que llamara a nuestra puerta debiera ser admitido. Será su conducta posterior dentro de la organización la que determine el concreto destino de este afiliado. Esta interpretación no sólo es la estrictamente legal al respecto, sino la que mejor casa con una voluntad unitaria e integradora. No sé qué tipo de órgano dentro del partido debería de ocuparse de las admisiones o inadmisiones de nuevos miembros. Lo que sí tengo claro es que este órgano debiera ser plenamente independiente de los órganos de dirección. Si no lo entendemos así, nos encontramos ante una práctica viciosa: la admisión de nuevos militantes sólo en el caso de que sean partidarios de la línea política oficial.

Por ejemplo... ¿qué ocurriría si yo me afiliara mañana a FE-JONS? Que una fantasmal Junta de Admisión limitaría mi derecho constitucional a afiliarme al partido político que tenga por conveniente, aduciendo que soy un "enemigo declarado de la organización" o algo así. Mi derecho constitucional quedaría limitado por un argumento sectario y -naturalmente- falso. El derecho a acceder a un partido político está constitucionalmente reconocido, aunque no se esté de acuerdo con la línea política seguida por los órganos rectores que, en ese momento, se ocupen de su dirección.

¿No crees que deberíais empezar por dar un giro total a esa imagen rancia y radical que siempre os asignan y acercarla más a la realidad de hoy día y que constituyen las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos?

La imagen que ofrecemos a la sociedad española no es más que otro de los reflejos ocasionados por el actual estado lamentable del nacionalsindicalismo. La imagen cambiaría si conseguimos reconstruir, desde nuestra perspectiva, los dos pilares esenciales en los que se fundamenta toda acción política: el proyecto que defendemos y las personas que lo dirigen. Un proyecto político moderno, y un equipo dirigente igualmente moderno. Nos queda todavía mucho camino que recorrer en ambos puntos.

A mi juicio, y a fecha de hoy, esta batalla esta perdida a un nivel global o nacional. Sin embargo, este factor podría ser corregido a través de una acción falangista eficaz en el marco de nuestros pequeños Municipios. Una Falange integrada en el conjunto de las fuerzas políticas locales ofreciendo soluciones viables a problemas también locales. Una Falange que participe en iniciativas sociales y culturales, promovidas a nivel local y de alcance limitado, acostumbraría a los vecinos a su presencia habitual y facilitaría una exacta transmisión de nuestro mensaje.

¿Cuánto tiempo más ha de pasar para que alguien explique y releve a todos estos apoltronados en esos sillones que no consiguen nada sin la humildad de sumar y no restar?

Uno de los muchos baremos con los que debería examinarse la actuación de los responsables falangistas actuales, cualquiera que sea el lugar que ocupan dentro de nuestro espacio político, debería ser su capacidad de lograr la concurrencia de voluntades y esfuerzos en torno a un proyecto concreto. Su capacidad de entender el nacionalsindicalismo como propuesta integradora, y no excluyente. Y los ejemplos prácticos en este sentido son escasos, casi inexistentes. Sólo la Junta Nacional de La Falange (FE) ha realizado ofertas serias de integración o coordinación, de forma pública y transparente. En lo tocante a la Junta Nacional de Diego Márquez, ni han existido ni existen intentos serios de alcanzar acuerdos políticos entre falangistas a un nivel práctico. Tan sólo declaraciones altisonantes acerca de lo mucho que se ha hecho en ese sentido: la tesis de que quien quiera la unidad debe integrarse en FE-JONS no ha funcionado. Y ello porque, tal y como resulta evidente, los falangistas no se han integrado en FE-JONS y permanecen fuera.

¿Cuando empezará el falangismo a cimentarse sobre una base real, con un proyecto para ofrecer a los españoles, con un objetivo claro y común a corto y largo plazo y se dejará, por fin, de pugnas, divisiones y ansias de poder y pantomimas diversas de unos pocos que no hacen mas que esterilizar al falangismo en todos sus exponentes?

Nosotros no nos hemos cansado de explicarlo en cuantos foros nos han lo han permitido. Este proceso tendría tres fases fundamentales.

La primera consiste en una renovación en la cúpula de FE-JONS. La sucesión de Diego Márquez abre una oportunidad de oro para todos los falangistas, al objeto de apoyar y asentar en esta sucesión una nueva Junta Nacional proclive a soluciones integradoras de todos los falangistas. La segunda etapa, una vez cumplida la primera, consistiría en la apertura de un proceso de coordinación o integración de el mayor número posible de falangistas. Iniciar un proceso ilusionante al amparo de las siglas históricas. No se trata de una mera fusión de organizaciones ya que, en ese caso y teniendo en cuenta la escasa militancia existente en nuestras formaciones, la fuerza así alcanzada sería mínima. El reto está en concitar la ilusión en torno a un proyecto lanzado al mundo azul desde este acuerdo político inicial entre las siglas. Una nueva filosofía de cooperación que pueda atraer a esa gran base falangista no militante. La tercera fase consistiría en la formulación y lanzamiento práctico de este nuevo proyecto político. Nuevo en sus líneas estratégicas y tácticas y nuevo en la forma de desarrollarlo y plantearlo. Esta tercera fase debería ya ser llevado a cabo por el mayor número posible de falangistas.

¿Qué tienes que decir a los que achacan tu posición frente a La Camarilla a cuestiones personales? ¿Actúas por odio, enemistad y envidia a Jorge Garrido?

Son tonterías patrocinadas y fomentadas por el sector oficialista, porque cuanto más se hable de cuestiones personales o de enemistades con este y con el otro menos se responde a cuestiones políticas de fondo. Dejando al margen mi manera de ser, sobradamente conocida por la gente que me conoce, yo no podría nunca tener odio ni envidia hacia Jorge Garrido porque no le conozco a nivel personal. Nuestras vidas son, evidentemente, muy distintas como para que se nos pueda comparar personalmente. No tenemos elementos de contacto alguno fuera de nuestra adscripción política y, en estas condiciones y por fuerza, nuestras relaciones deberían ser exclusivamente políticas. De todas formas, no creo que Garrido lo haya entendido así. Y no se trata sólo de un problema de su ya famosa educación. Adolece de un defecto propio de todo dirigente de origen no democrático: identificar las críticas que se hacen a su gestión política como algo personal. Y como él cree que se le ataca personalmente, responde con ataques personales profundamente innecesarios. Identificación dictatorial entre personas y partido, que ha motivado la introducción en el debate político de cuestiones estrictamente personales o profesionales.

¿Crees que tu batalla -que pone voz a la de tantos otros- contra la actual jefatura de Fe de las Jons merece tanto desgaste personal, económico, temporal, energético y vital? ¿No crees que valdría la pena la realización del sacrificio personal, EL TUYO, EN ARAS DE LA UNIFICACIÓN FALANGISTA tan traída y llevada, de DESISTIR DE TODAS LAS ACCIONES LEGALES, civiles o penales, contra FEJONS y retirarte honrosamente de todos los procedimientos?

En primer lugar, esta batalla legal ni lleva tanto tiempo ni desgasta tantos recursos. Profesionalmente, nuestro Despacho está dedicado a asuntos muchísimo más trabajosos desde todos los puntos de vista posibles: materiales y humanos. Respecto a la posibilidad de un desestimiento de estas acciones depende, en todo caso, de la voluntad de nuestros Clientes y no de la mía propia. REGENERACIÓN 2.009 ya se ha pronunciado públicamente sobre las condiciones necesarias para una pacificación judicial. Se trataría de llegar a un acuerdo basado en dos sencillísimas premisas: de un lado, la regularización en la militancia de todos aquellos afiliados alejados de los órganos de decisión del partido por sus actuales responsables y, de otro lado, la organización de unas Elecciones Libres que cubran legalmente la sucesión de Diego Márquez. Además, este acuerdo facilitaría la tramitación de los famosos Expedientes Disciplinarios actualmente en suspenso por causa de la existencia de procesos penales.

Estas dos sencillas condiciones son las que nos separan de un acuerdo con el sector oficialista. A mí no me parecen, ni mucho menos, insalvables. Sin embargo, y hasta la fecha, ha resultado imposible llegar a acuerdo alguno: Garrido y Márquez prefieren perpetuar esta situación de enfrentamiento, posiblemente porque quieren organizar el proceso sucesorio de este último excluyendo a la oposición. Están ganando tiempo.

Porque analizando la trayectoria de los distintos y sucesivos movimientos de oposición a la gestión de Diego Márquez desde finales de los 80 (Fénix, Vértice, Morales etc) se encuentra un curioso denominador común a todos ellos: todos se han cansado. El tiempo siempre ha jugado a favor del oficialismo, ya que los opositores han desistido en su actuación, aburridos ante la siempre monolítica postura de las sucesivas Juntas Nacionales de Márquez. Aferrándose a los cargos sin mirar, ni escuchar, a un lado ni a otro, consiste su resistencia en la indiferencia demostrada ante cualquier labor opositora. Garrido y Márquez quieren cansarnos haciendo ver que da lo mismo lo que hagamos o digamos, porque ellos seguirán allí pase lo que pase. Eso no es cierto, por supuesto. La actuación de nuestra oposición les desgasta. Por tanto, el secreto estará en continuar esta labor opositora de forma ininterrumpida y prolongada, al contrario de lo que hicieron nuestros antecesores. Seguir desgastándoles dónde y cómo podamos. Entender que esta es una carrera de fondo, y no un partido de fútbol con un tiempo de finalización determinado.

¿Podrías explicarnos de forma clara las cuestiones "raras" que has podido observar en el denominado registro de partidos? ¿qué hay de cierto en la plena vigencia de los tan traídos estatutos de 1994?

La palabra "rara" es una muy buena definición, ya que existen múltiples irregularidades nunca explicadas de forma alguna a la militancia. Estas irregularidades se han ido superponiendo en el tiempo, formando una madeja legal que, al día de hoy, es difícil de desenredar. Todo se origina en la Demanda que Diego Márquez decide interponer frente al sector de Gustavo Morales, entonces liderado por Jesús López. No dejan de ser divertidísimas esas escandaleras montadas ahora por el sector oficialista frente a la existencia de acciones judiciales. Muy al contrario de lo que ahora se afirma -geniales historietas ante nuevos militantes que no saben absolutamente nada sobre nuestro pasado inmediato- Diego siempre se ha caracterizado por el recurso a la vía judicial en defensa de sus posiciones políticas. A él, por tanto, le cabe el dudoso honor de haber roto -siempre que lo ha estimado conveniente- el fuego procesal de unos falangistas contra otros, y ello por medio de denuncias, demandas, querellas y toda clase de acciones judiciales o administrativas. Sin embargo, el resultado de estos ataques legales no le ha sido siempre favorable.

Así, la Sentencia de 5 de Septiembre de 2.001 dictada por el Juzgado de Primera Instancia de Madrid Número Dieciséis de Madrid (Procedimiento de Menor Cuantía 402/2.000), si bien es verdad que otorgó al sector de Márquez el derecho a la utilización de las siglas históricas, lo hizo imponiéndole una serie de pesadas cargas judiciales. Márquez ha explicado a los militantes -de forma ruidosa y triunfalista- cómo esta Sentencia le ha otorgado la posibilidad exclusiva de utilizar las siglas, pero ha silenciado conscientemente la segunda parte de la historia.

Y es que, a solicitud procesal del sector entonces opositor, se declararon nulos todos los acuerdos adoptados por el sector de Márquez en un período de tiempo que cubre desde 1.995 a 2.001. Esto nos ofrece la curiosa circunstancia de no contar Márquez con ninguna reelección válida inscrita en el período de tiempo que va desde 1.987 (primera reelección) hasta 2.007 (primera asamblea general de reelección celebrada tras la integración de FEI. Además, la Sentencia anula los acuerdos adoptados por el sector de Márquez en el debatido Congreso de 1.995, que no eran otros que su reelección como Jefe Nacional.

La cuestión viene a enredarse más si tenemos en cuenta que la Sentencia declara, como los únicos Estatutos vigentes del partido, los aprobados en la Asamblea General de 1.994. Sin embargo, el sector oficialista ha pasado por alto esta obligación judicial, y continúa aplicando los Estatutos de 1.979. Tal es así que, en el 2.009, procedió a modificar los Estatutos de 1.979, pero no los realmente vigentes. La razón por la cual se aplican unos Estatutos en vez de otros puede estar en que los de 1.994 son más democráticos y garantistas respecto a los derechos de los afiliados, mientras que los de 1.979 son de corte autoritario y presidencialista. La Junta Nacional de Márquez tiene más fácil el control absoluto del partido con los Estatutos de 1.979 que con los de 1.994.

De este embrollo se deducen dos clarísimas consecuencias: la absoluta y total falta de información que tienen los militantes de FE-JONS sobre extremos tan importantes de orden interno, y la confusión normativa que rige las relaciones internas dentro del partido.

¿Cuál crees que será el futuro de FE-JONS después de Diego Márquez?

Sólo caben dos opciones clarísimas, y hoy por hoy todavía no del todo ordenadas: o el futuro depende de la voluntad de los militantes libremente expresada o el futuro depende de la voluntad de unos pocos que, anulada la oposición interna con métodos muy poco claros, se han asentado indefinidamente en los puestos de mayor responsabilidad dentro del partido.

¿Será la foto esa de los toros con Espinosa e Ynestrillas la futura cúpula de Fe.jons? ¿te gustaría que esos patriotas fueran los que dirigieran los destinos Falangistas?

A mí me gustaría que quiénes rigieran los destinos de los falangistas fueran personas elegidas libre y democráticamente por todos los falangistas, fueran quienes fuesen estos Camaradas.

¿De qué libro recomendarías su lectura a todos los que te atacan? Por qué?

Básicamente, les recomendaría que leyeran. Eso ante todo. Y digo esto porque muchos de mis detractores no parecen demasiado instruídos. Al menos en lo tocante a obras alejadas de los circuitos habituales de lectura del nacionalsindicalismo. Por decir dos, que les vendrían muy bien a la hora de ensanchar sus horizontes culturales, puedo recomendar Suite Francesa de Irene Nemirovsky, sobre lo que hay más allá del patriotismo, o Tokio Blues de Haruki Murakami, sobre el valor de lo diferente.

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