Avisar de contenido inadecuado

ESA ESPAÑA QUE CIERRA LOS OJOS (MARZO 2.007).

{
}

 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 64 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Algunos españoles se están especializando en el difícil arte de cerrar los ojos ante los problemas cotidianos, y ello a pesar de la creciente magnitud de algunos de éstos. Muere una soldado español en Afganistán reventada por una mina que estalla, debajo del vehículo que conduce, y muchos compatriotas siguen hablando de misiones de paz y de labores humanitarias. Se llamaba Idoia Rodríguez Buján y ha muerto por la Patria, a miles de kilómetros de su casa, en una guerra injusta que tan sólo sirve a intereses extranjeros. Al parecer, Idoia no se merece el No a la Guerra en las chapitas de nuestros actores en la entrega de los Goya. Debe ser porque Zapatero cree que aquello no es una guerra imperialista, sino una simple entrega de magdalenas por parte de una institución del Estado. Otro que ha cerrado los ojos es, ni más ni menos, nuestro Rey. Otra falta al primero de los españoles: el Rey -Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas- ni apareció por el funeral ni en el entierro de la soldado fallecida. Los Borbones y su histórico agradecimiento al Ejército de la Nación.

Otro tema de triste actualidad es el denunciado por la Confederación Española de Comercio (CIC). A través de su Presidente Miguel Ángel Fraile sabemos que existe un doble rasero, por parte de nuestros organismos públicos, a la hora de sancionar a los comercios por sus irregularidades administrativas. Ello depende, básicamente, de si el comercio está regentado o no por extranjeros no comunitarios. En otras palabras: si el comerciante es español... palo y tentetieso. Pero si el comerciante es inmigrante, benevolencia y permisividad. Dice la CIC que ello da lugar a “situaciones de competencia desleal e, incluso, explotación de personas”. Cerrando los ojos. Debe ser que este Fraile es un peligroso racista, y la CIC una organización neonazi. Todo el mundo sabe que en España no se discrimina a nadie por ser español, y que nuestros inmigrantes cumplen escrupulosamente con las ordenanzas administrativas que pesan sobre los comercios. Algo parecido a lo que ocurre en Alcorcón. En Alcorcón no existen bandas latinas. No se extorsiona a los vecinos -en forma alguna- para permitirles utilizar las canchas de baloncesto ni ningún otro equipamiento municipal. Alcorcón es un Municipio perfectamente integrado y en orden y, quien diga otra cosa, miente con propósitos fascistas.

Y es que existe un numeroso grupo de españoles especializados en cerrar los ojos y en no mirar lo que pueda parecerles incómodo o molesto. Ni guerras injustas, ni problemas con los inmigrantes... nada. Inventos molestos de la gente molesta.

El día antes del atentado etarra de la Terminal “4”, el Presidente nos hablaba de la suerte que teníamos de haber nacido -y de vivir- en esta gran “Nación de Naciones”. En esta España pluricultural que, después de largos años de incomprensión y tolerancia, iba a firmar la paz con la banda terrorista etarra. Estalló la bomba y, a pesar de que ese estallido retumbó en todas las conciencias españolas, el Presidente se negaba a dar por zanjado el proceso de paz. Dos meses después, aún se analizan día a día las declaraciones de Otegui y Compañía, para vislumbrar cualquier resquicio abertzale que permita reanudar las conversaciones con el separatismo terrorista. Que si Otegui opina... que si Otegui ha dicho... que si Otegui manifiesta... como si todavía no nos hubiéramos dado cuenta de que el discurso nacionalista carece de matices o dobles interpretaciones. El discurso nacionalista es siempre el mismo: monolíticamente sangriento.

A veces creo que esas Dos Españas que han de helar el corazón del españolito que viene al mundo ya no se determinan con los parámetros antiguos. Se determinan, claramente, por la actitud de nuestros conciudadanos ante los diversos problemas de España. Es decir, quienes los contemplan con los ojos abiertos y expectantes; y quienes los contemplan con los ojos cerrados y el ceño fruncido, como si resultara incómodo que los mismos salgan a la luz y se comenten.

En España se sabe, a ciencia cierta, que sigue siendo posible hablar con terroristas -aunque pongan demoledoras bombas- y que no existen problemas derivados del hecho inmigrante. Nuestro Ejército está sirviendo fuera de nuestras fronteras, si bien no entra en combate porque no está en guerra, sino en misión de paz. El Rey garantiza la independencia y la unidad de España y Víctor Manuel nunca ha grabado un disco para mayor gloria de Franco. Una España que cierra los ojos y otra que los abre.

{
}
{
}

Los comentarios para este post han sido deshabilitados.