Avisar de contenido inadecuado

EL EUROCHOLLAZO (MAYO 2.009).

{
}

 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 176 (ÉPOCA II) de La Gaceta Escurialense.

Ahora se nos pretende vender el Parlamento Europeo como una especie de Senado de Notables... como una reunión de hombres sabios y justos capaces de elegir -guíados por su altísima capacitación intelectual- el mejor camino posible para Europa. No dudo que la frase anterior os ha arrancado -por lo menos- una sonrisa. Porque lo que no es la sonrisa ya se encargarán de arrancárnoslo por otras vías igualmente europeas. Por ejemplo -y pongo por caso- el sueldo de estos eurosabios que sufragamos entre todos los ciudadanos de la Unión. Y es que dejando al margen -muy al margen- el debate sobre el prestigio o cualificación política o profesional de los que ocuparán esos escaños, resulta que el sueldo base de un eurodiputado se cifra en una suma aproximada de siete mil quinientos Euros. Habéis leído bien. Siete mil quinientos Euros de vellón, sin contar -claro está- gastos de desplazamiento (por supuesto business class... sobre todo muy business) y dietas varias. También, estas eminencias grises de la patria común tienen colaboradores autoasignados -curiosamente sin que queden excluidas relaciones de parentesco- jornada laboral de lunes a jueves -así se hace... a lo grande- y jubilación a los sesenta y tres años con pensión oficial asegurada. En esas condiciones, hasta yo mismo podría creer en la idea europea de los grandes partidos. Tal es así, que existen comentaristas políticos -gracias Yolanda y Santiago- que han empezado a llamar a estas Elecciones con el muy afortunado -y televisivo- apodo de ¿Quién quiere ser millonario?

Lo cierto es que -y los falangistas no nos cansamos de proclamarlo a los cuatro vientos- cada vez es más grande la quiebra existente entre las condiciones vitales de los administradores frente a las de los administrados. Antes de este cataclismo capitalista que padecemos, las diferencias eran grandes. Ahora son enormes. Se hace muy difícil mirar con simpatía esta institución europea cuando vamos camino de los cinco millones de desempleados oficiales. Se hace muy difícil tener una ilusión en el resultado de estos extraños comicios, teniendo como tenemos el convencimiento inmutable de que va a dar exactamente igual -para la marcha general de las cosas- el partido que gane, los grupos parlamentarios que se formen y las alianzas tácticas que, derivadas de los resultados, puedan formarse dentro del Parlamento Europeo. Nos va a ser absolutamente indiferente el resultado. A todos menos -claro está- a los afortunados ciudadanos que salgan premiados en esta peculiar bonoloto.

Esta falta de ilusión se ha visto reflejada en las Encuestas. Al parecer -y citando cifras aparecidas en MINUTO DIGITAL- un 65% de los españoles muestra escaso interés por las Elecciones Europeas del 7 de Junio. En cambio, sólo el 8% de los españoles se muestra -bendita ilusión- muy interesado en estas Elecciones. En el conjunto europeo, un 53% de los encuestados se ha mostrado -igualmente- poco interesado por la renovación de la eurocámara. Esto es lo que pasa -cada vez con más intensidad- cuando los ciudadanos se alejan de las instituciones políticas que dicen representar sus intereses. Más que organismos de solución de problemas y de representación de las propias tendencias políticas, son contemplados como entes interpuestos de forma artificial... incapaces de conectar con los asuntos de verdadera importancia para los ciudadanos. Pozos de sueldos y armarios de prebendas.

Los falangistas hemos adoptado distintas posiciones respecto a estas próximas Elecciones. La Falange -el partido en el que yo milito- se ha visto sorprendida por el rápido desenlace del problema judicial que bloqueaba sus siglas electorales. Hemos ganado definitivamente el Juicio frente al resistente Cantalapiedra justo al límite de la presentación de avales y candidaturas y -ni mucho menos- con los deberes hechos en lo que concierne a la adecuada presentación de una Lista en condiciones mínimas. Por si esto fuera poco, existía una convicción táctica -y mayoritaria- en la inutilidad de concurrir a estos comicios, por considerar nuestra Junta Nacional que -no importando el resultado en absoluto al conjunto de la ciudadanía española- estas Elecciones no eran más que un plebiscito a la gestión de Zapatero del cual podíamos prescindir perfectamente. Ello ha motivado nuestra renuncia pública a concurrir a estas Elecciones. Fuera de nuestras filas, dos tendencias falangistas perfectamente claras. Simplificando -tal vez- en extremo, podemos decir que existe un ala derecha falangista personificada por Falange Española de las JONS, así como un ala izquierda caracterizada en Falange Auténtica. Ambas candidaturas se presentan sin fe y sin respeto. El ala derecha porque necesita presentarse al haber sido utilizada esta candidatura como vía de escape hacia adelante por el sector oficialista, y dentro de la gran crisis interna que está atravesando ese partido por causa de la sucesión del eterno Diego Márquez Horrillo. Falange Auténtica porque esta presentación -superando las dificultades que acarrea la obtención de avales y el planteamiento de una adecuada línea electoral- constituye un inmejorable oportunidad de movilización y desengrase de la maquinaria del partido. En todo caso, flores minoritarias dentro del jardín electoral y electoralista.

Muy buena noticia -que ya comentaremos con la debida calma- la de la anulación de la Lista presentada por el partido político Izquierda Castellana. Y ello por causa de quedar acreditada la evidente relación entre este partido y el entorno etarra. Estos son los mismos -existen en nuestros Municipios Serranos- que exigen nuestra ilegalización y que nos avisan -machacona y pesadamente- sobre el peligro fascista en la Sierra Noroeste. Valiente -y desvergonzada- tropa.

{
}
{
}

Los comentarios para este post han sido deshabilitados.