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LA FIRME REBELIÓN DE OLVIDO HORMIGOS. MI COLUMNA EN "SIERRA NORTE DIGITAL" (JUNIO 2.013).

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 TAGS:undefinedOlvido Hormigos ha hecho de su capa un sayo, y se ha lanzado a la vorágine de esta España en crisis –triste España de 2.013- haciendo lo que mejor sabe hacer: saltar por encima de todo convencionalismo y aparecer en la palestra pública de una forma bien remunerada. Olvido Hormigos se hizo muy famosa hace ya algunos meses. Concejala socialista del municipio de Los Yébenes –a unos cuarenta kilómetros de Toledo- se hizo público un vídeo suyo de una especial naturaleza. Onanismo sin complejos en el corazón de Castilla La Mancha. Y es que Olvido Hormigos se dedicaba a procurarse una exquisita atención a sí misma en unas imágenes que –grabadas con su móvil- habían sido remitidas por ella al joven delantero del equipo de fútbol local. Este vídeo fue utilizado por el Partido Popular de Los Yébenes para atacar a los socialistas de la oposición municipal. Un rocambolesco enredo que nunca ha terminado de aclararse. Porque aunque Olvido Hormigos denunció los hechos, esta acción penal ha sido archivada por el Juzgado de Los Yébenes, y nos hemos quedado sin saber cómo, cuándo y por quién se filtró esta insual grabación dentro de la política española. Unos populares aprovechando el vídeo –se decía que se había hecho público desde la propia corporación municipal- unos socialistas perplejos y un pueblo dividido por algo insustancial.

España había avanzado mucho menos de lo que se decía. Y, desde luego, mucho menos de lo que se creía. Resulta que una grabación sin ninguna importancia –excepto la que quieran dar dos personas adultas en el marco de una relación libre- se convertía en la piedra angular de un insólito escándalo. Moralina de bidet y repentinos aspavientos en torno a la castidad y a las buenas costumbres familiares. Olvido Hormigos no puede ser concejala. Olvido Hormigos es una esposa infiel. Olvido Hormigos es una madre descuidada. Olvido Hormigos representa el lado oscuro de la mujer española del Siglo XXI. Cientos de chorradas en torno a cinco minutos de vídeo. Un pequeñísimo grupo de personas ha esquilmado a toda una nación empobrecida, pero el problema moral de España se centraba –qué curioso- en el inofensivo divertimiento de la Concejala de Los Yébenes.

No faltaron voces que intentaban ajustar la cuestión a sus exactos términos. Existieron comentaristas que remarcaron la escasísima importancia que, fuera de la anécdota y del fácil chascarrillo, tenían estos asuntos privados que -por azar o por mala fe o por una conjunción de ambos factores- se habían visto sometidos al escrutinio público. España había evolucionado. La mujer española había recorrido caminos de libertad irrenunciables, y estos espacios luminosos ya no podían volver a ser cerrados. Pero esto –por desgracia- dista mucho de ser del todo exacto.

España no es ese paraíso de la libertad que nos vende el oficialismo imperante. España sigue siendo ese cutre rinconcito del mundo en el que la mujer es juzgada con una dureza inusitada dependiendo de lo qué haga y con quién lo haga. Una tierra de nadie de la doble moral y de una más que curiosa neohipocresía. Esa mujer moderna que ejerce puestos profesionales directivos. Esa mujer socialmente avanzada dotada de una más que evidente capacidad de liderazgo. Esa mujer independiente y firme que constituye el modelo oficial de mujer española versión 2.013.

Sin embargo, poco tiene que ver ese modelo oficialista de mujer con aquellas mujeres –tan de moda últimamente- que no saben lo que hacen sus maridos. La Infanta Cristina no tiene ni puñetera idea de dónde provienen los ingresos de la familia o de cómo se paga mensualmente la casa de Pedralves. La Ministra Ana Mato, que no sabe de dónde viene el Jaguar que se conduce en casa o de cómo se paga el viaje a Disneylandia. Mujeres de la España de hoy que pasan públicamente por tontas del culo ante la estupefacción general.

Al final, y a pesar de haberse lapidado en muchos medios a Olvido Hormigos por todo aquello, el único marido inofensivo que debe quedar en España es el de la propia Olvido Hormigos. Porque ella –seguro- sí sabe en qué trabaja y cuánto gana. Aunque el cabreo que pueda tener el susodicho con ella sea de antología. Pero eso sólo les concierne a ellos. Faltaría más.

Por eso, a mí me cae muy bien Olvido Hormigos. Porque ha decidido tomar medidas frente a la crisis, ganando dinero y fama abiertamente. Olvido Hormigos ha abandonado la política y pretende dedicarse –de lleno- al muy rentable comentarismo rosa. Ella ha entendido que, puestos a nadar entre la porquería general de nuestro entorno, es mucho más agradable SÁLVAME que el PSOE. Representada por Toño Sanchís, y de forma pública y absolutamente transparente, Olvido Hormigos ha dado saltos en piscinas, ha sido portada de Interviú, ha lucido en platós y en bolos diversos su palmito jamonelo y su melena setentera, y ha tonteado con los malotes oficiales de la noche madrileña. Se ha pasado por el arco del triunfo el ya famoso vídeo, la opinión de sus vecinos, los márgenes estrechos de un pueblo pequeño y los comentarios malidicentes de los unos y de los otros. Corte de mangas a la España chata de las envidias punzantes y de las miradas de reojo. Y todo ello sin abandonar el ”ejque” peculiar toledano en su acento. Castilla La Mancha –siempre el sueño de la Gran Castilla- ofreciendo un ejemplo de mujerío de bien frente al pijerío infumable de Cristinas y de Matos. Una rebelión auténtica frente al poder constituído que –desde las filas del PSOE- aburre muchísimo menos que las propuestas de la pesadísima Beatriz Talegón. Una mujer de verdad es una España –cada vez- más de mentira.

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