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LO HAN VUELTO A HACER (SEPTIEMBRE 2.009).

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 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 192 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Una vez más, lo han vuelto a hacer. Nuestra inefable Casa Real ha vuelto a pasar por encima de las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos españoles. Se han vuelto a reir de nosotros... de sus cada vez menos pacientes súbditos. Y es que su nivel de insensibilidad ante la terrible situación económica nacional es casi tan grande como -por ejemplo- la opacidad de sus balances contables o el vestuario de Letizia con z. Muchos teóricos de la Monarquía -de esos intelectuales en cursiva que pueblan nuestros programas televisivos rosas cubriendo las actuaciones regias- defienden su existencia diciendo que la misión fundamental de esta institución es la de servirnos de ejemplo. Así, la Familia Real sería -para todos estos analistas sin análisis- un referente en su conducta para el resto de los españoles.

Sin embargo, de muy poco referente nos ha servido este Verano esta peculiarísima Familia. En efecto -y tal y como habréis averiguado- la cosa se refiere al entorno familiar de Su Alteza Real Letizia. Su hermana Telma, colocada a dedo por el muy progresista Ayuntamiento de Barcelona que -envuelta en el calor del estío- ha protagonizado una de las polémicas más sonadas de este Verano 2.009. Verano de la Gran Depresión y de las colas interminables del INEM. Recesión para pobres sin elegancia y sin estilo. Y es que -con Telma- ha quedado demostrado que la crisis azota a unos más que a otros, y que nuestras clases dirigentes -vaya palabreja infumable- se encuentran a muy buen resguardo de las inclemencias del tiempo. Una vez más, y por obra y gracia de nuestra Casa Real, queda palmariamente demostrado que estas depresiones financieras son sufridas por nosotros -tú, aquel, yo, este y este- los de infantería. La Banca ha socializado las pérdidas con fondos públicos. Y Telma ha encontrado un empleo también público. Para que luego nos quejemos del carácter protector del Estado Español.

Resulta que la buena de Telma Ortiz -la misma que quería pasar inadvertida hace unos meses demandando a casi todos los Medios de Comunicación españoles- ha obtenido el puesto de Subdirectora de Proyectos del Departamento de Relaciones Institucionales del Ayuntamiento de Barcelona. Puestecillo de libre designación. Antaño... puro y simple enchufe. Se desató el escándalo, y el Ayuntamiento de Barcelona -deseando aclarar de una vez por todas los rumores malidicentes generados por este contratillo- declaró en Nota de Prensa que el sueldo de la Real Hermana era sólo de 2.809 Euros netos al mes. Es decir, la suma de 54.958,68 Euros brutos anuales. Menos mal que sólo era eso. Además, la Nota del Ayuntamiento sostiene que el nombramiento se ha producido con plena y total legalidad y que - humorismo del bueno del Alcalde Sr. Hereu- esta designación se produce por el nuevo impulso que se quiere dar el Área de Relaciones Internacionales de la Corporación de la Ciudad Condal. Mientras tanto... subidas de impuestos y llamamientos institucionales a la austeridad. En definitiva... un cinturón al que ya no le quedan más agujeros y que sólo -en exclusiva- se siguen apretando los mismos. Siempre los mismos.

Sea como sea, lo cierto es que nuestra Casa Real no cesa de defraudar amargamente a nuestros ciudadanos. Una amargura no exenta de saludable cachondeo. En esta triste época de pobreza material y de falta de perspectivas económicas, no resultan demasiado edificantes estas noticias. La primera de las familias españolas ni ha descendido un ápice en su nivel de vida ni -lo que es incluso peor- ha tenido la más mínima intención de dar alguna clase de ejemplo responsable. No sé si recordáis las medidas de austeridad anunciadas por la Casa Real al inicio de este Verano. Constituían no sólo un verdadero insulto a nuestra inteligencia, sino también al estado de verdadera urgencia económica por el que pasan numerosas familias españolas. Sin embargo, sirven para que -olvidadas por un momento las penurias financieras españolas- nos podamos reir sanamente y pasar un buen rato. Sano cachondeo a costa de nuestra desgracia ancestral. Podría ser peor. Antes nos embarcaban en guerras perdidas de antemano y perdíamos vidas y territorios. Ahora sólo se dedican a gastar.

Recordemos. Estas medidas reales de ahorro parecían sacadas -directamente- del Festival Mundial de la Risa o de Los Mundos de Yupi. Comprendían un abánico amplio de soluciones drásticas que -sin duda alguna- colaborarían decisivamente en equilibrar la balanza de nuestros maltrechos Presupuestos. Consistían emtre otras- en reducir el equipo de funcionarios que se traslada a Mallorca en el Verano ya que -y siempre al decir de la propia Casa Real- los probos servidores reales deben alojarse en hoteles de cuatro y cinco estrellas. Al ser menos, gastan menos. También se ha efectuado una reducción en la compra diaria de periódicos, ya que los Reyes pueden leer las ediciones digitales escaneadas... en este tema se proponía exactamente esta medida a los efectos de no imprimir estas ediciones y así... ¡¡¡Ahorrar folios!!! Otra medida era el uso de cochecitos eléctricos para desplazarse dentro del recinto del Palacio de Marivent... o no bajar de 25 grados la temperatura del aire acondicionado, o reciclar el agua de lluvia para regar los reales jardines o comprar al por mayor la comida de los perros de la Familia. Impagable... lo malo es que estaban hablando en serio al hacerlas públicas.

Los falangistas proponemos una medida de contención del gasto público mucho más eficaz que las diseñadas por los brillantes ecónomos de Su Majestad. Nosotros proponemos la desaparición de la Casa Real. La abolición de la Monarquía en España y su sustitución por una República... a por la Tercera, como dicen nuestros amigos zurdetes. Visto lo visto... esa sí que sería una buena -y definitiva- medida de ahorro. Y es que siguen sin saber dar la talla. Sin servirnos de ejemplo en absoluto. Llevamos mucho tiempo reflexionando acerca de ello, y cada vez son más las voces que están exigiendo este cambio trascendental en nuestro sistema constitucional. Porque si tampoco sirven de ejemplo... ¿para qué sirven?

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