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LUIS JUNQUERA Y LAS CUOTAS COMO ELEMENTO DE EXCLUSIÓN (OCTUBRE 2.009).

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 TAGS:undefinedUna de las mejores consecuencias de que nuestro Despacho se esté ocupando de la asistencia y defensa de los Camaradas que integran la corriente de oposición interna REGENERACIÓN 2.009 es la de haber conocido a tanta gente buena... a tantas personas excepcionales. Este -sin duda- es el caso de LUIS JUNQUERA. A través de nuestra pelea jurídica no sólo estamos pugnando por un falangismo moderno, civilizado y eficaz. También estamos haciendo -bendita profesión- duraderas relaciones personales de amistad y respeto. Y todo en la creencia de que existen hábitos internos de conducta que no sólo deberían ser erradicados del falangismo, sino del conjunto de la vida política española. Suponiendo -claro está- que estos comportamientos se sigan dando fuera de nuestro pequeño -cada vez más pequeño- universo político. Ya se sabe que un sector de falangistas -también cada vez y por fortuna más pequeño- se empecina en hacernos diferentes... en afirmar -consciente o inconscientemente- que nosotros debemos tener menos derechos que los afiliados a otros partidos, y ello en función de una enfermiza sobrevaloración de los principios de jerarquía y de autoridad. Algo así como un descafeínado fuhrerprinzip, alegado de forma extemporánea y con un acusado olor a repollo... caudillaje rancio que nos retrotrae a los tiempos más oscuros del nacionalcatolicismo.

Esto es lo que le está pasando a Luis Junquera, enfrentado -hace meses- con estas formas peculiares de entender el principio de autoridad dentro de una organización falangista. Cosas de nuestros amigos de la Junta Nacional Expedientada de FE-JONS. Y cosas que resumen -en síntesis perfecta- cuáles son las prácticas perversas contra las que -precisamente- llevamos luchando varios meses tanto el propio Luis Junquera como todos los demás Camaradas.

Como muchos de vosotros ya sabéis -y en la más acendrada tradición de mando de Diego Márquez El Ratificado- Luis Junquera comenzó siendo acusado de insultar gravemente al Jefe Nacional. Inconfundible sello de la Casa desde 1.983. Siempre que algún responsable territorial o nacional del partido ha resultado incómodo en sus críticas, ha terminado siendo acusado de injuriar y calumniar al Jefe Nacional, y se le ha abierto un Expediente por esta gravísima cuestión disciplinaria. Este Expediente -cuando uno tiene la suerte de que se le tramite y de que no se le expulse mediante carta inmotivada- suele culminar en la expulsión del afectado. Así se hizo en principio con Junquera, siguiendo la más arraigada tradición familiar. Primero, acostumbrado cese sin más trámites de su cargo de Jefe Territorial de Madrid. Segundo, apertura de Expediente Disciplinario por causa de insultos y graves imputaciones presuntamente proferidas por el afiliado al Jefe Nacional. Como véis, el tratamiento fue el habitual en estos casos y -de esta forma- esperaba La Camarilla resolver el problema surgido entre la militancia madrileña.

Sin embargo, saltó la sorpresa. Esta vez de la mano del denostado Rafael Cabello. Resulta que el Expediente Disciplinario es fallado a favor de Junquera, no encontrando el Instructor de la Causa fundamento alguno para imponerle una sanción interna. Se dicta una Resolución Disciplinaria favorable que -en el colmo del despropósito- no es aceptada por la Junta Nacional de FE-JONS. Así... tal y como suena. NO ES ACEPTADA ni reconocida por el Jefe Nacional. Rafael Cabello es acusado públicamente de prevaricación y de parcialidad en la tramitación del Expediente. También se le cesa en varios de sus cargos -en todos salvo en el de Presidente de la Junta Política- y se acuerda la anulación del Expediente Disciplinario a Junquera. Esto es de lo mejorcito que se ha visto últimamente en materia de política disciplinaria falangista. Ni tan siquiera durante nuestra profunda crisis interna de 2.006 -verdadero paradigma de lo que NO debe hacerse al frente de un partido- se había atrevido a tanto un grupo de responsables políticos dentro de alguna de nuestras formaciones. No es mi intención entrar ahora en el caso concreto de Rafael Cabello... verdadero ejemplo de alguien que pasa -sin más transición que el simple insulto- de héroe a villano a velocidad de crucero... de alguien que pasa de los puestos de mayor confianza de un partido -siempre por designación directa de Márquez El Ratificado- a ser oficialmente un inútil y un incapaz... Asombra la rapidez del personaje en desdecirse de sus actos no sólo de simple dirección, sino de amistad y de confianza. Los nombrados directamente por Diego -que son todos los cargos de responsabilidad del partido- deben siempre dormir con un ojo abierto. Pero este es -como digo- otro tema... ¿verdad Rafa?

Este presunto atrevimiento -al cesar al Presidente del Consejo de Disciplina Nacional- no es otra cosa que la costumbre inveterada del sector oficialista de FE-JONS de hacer y deshacer -a su simple antojo- en todo lo tocante a la marcha ordinaria del partido. Cuando la Junta Nacional Expedientada se decidió a dar este paso gravísimo, lo hizo en el convencimiento -también inveterado- de que no iba a pasar nada, y de que la militancia iba a aceptar sin más esta barbaridad. Nada más lejos de la realidad. Porque esta anulación de la decisión exoneratoria de Junquera fue recibida por una oposición interna bien organizada y perfectamente aprestada a la defensa. Comenzó aquí -y sólo a raíz de esta contestación militante- la política errática seguida por los todavía responsables de FE-JONS en torno a Luis Junquera. Una -a veces- cómica sucesión de dimes y diretes y de rectificaciones sobre la marcha... esa presión de REGENERACIÓN 2.009 que ha obtenido unos más que evidentes frutos políticos.

Lo que se les ocurrió a continuación es -asimismo- digno de figurar en los anales del disparate falangista. Porque la anulación del Expediente Disciplinario de Junquera traía -como primera consecuencia- la rehabilitación en sus derechos plenos como militante de FE-JONS. Porque, en estricto Derecho, quien no está expedientado goza de todos los derechos inherentes a su condición de afiliado. Alguien cayó en esta circunstancia de perogrullo y, de forma apresurada, se procedió a dar de baja por escrito a Junquera por causa del IMPAGO de las cuotas. Por supuesto, la referida comunicación escrita ni contiene la cantidad exacta adeudada ni los meses exactos debidos ni -muchísimo menos- los requisitos necesarios para la reactivación de sus derechos. Nada más que un simple anuncio de baja en el partido derivada de esta falta de pago de las cuotas. Las cuotas falangistas convertidas -por arte de birlibirloque oficialista- en arma arrojadiza frente a la oposición. Algún día dedicaremos tiempo a analizar cómo el sector oficialista del partido ha convertido la cuestión de las cuotas en una instrumento de exclusión de los disidentes. De forma poco clara, defectuosa, injusta y -como no- también negligente.

Este caso -además- es tremendamente curioso. Resulta que Luis Junquera cambia el Banco en el que tiene domiciliados sus recibos. Tal y como resulta preceptivo, comunica este cambio de domiciliación al partido pero, es tal el grado de desorden organizativo interno de nuestros inefables amigos, que la nueva dirección territorial de Madrid niega haber recibido estos nuevos datos bancarios, los cuales resultan necesarios para la domiciliación correcta de sus cuotas... ¿desorden administrativo o simple mala fe?... sea como sea con el mismo resultado. A Junquera no se le giran los recibos a su nueva Cuenta y así -y sin mayores problemas- es tenido por deudor de la organización.

Sin embargo, esto tiene otra lectura más evidente aún. Los responsables del partido han comunicado por escrito a Junquera que NO ESTÁ EXPULSADO de la organización, y que su situación interna se limita a la baja producida por este impago reiterado. Esto es perfecto, siempre y cuando se le diga también que es lo qué tiene que hacer -de forma exacta y clara- para rehabilitarle en sus derechos. A partir de aquí, han sido múltiples los requerimientos de Junquera -siempre por escrito- destinados a que alguien de su Junta Nacional le explique cuánto debe y en qué conceptos. En concreto, dirigió una comunicación escrita antes de la última Asamblea General Extraordinaria del pasado día 5 de Septiembre, y a los solos efectos de poder asistir a la misma encabezando la corriente interna REGENERACIÓN 2.009. Han sido más los Camaradas que han solicitado estas lógicas y legales aclaraciones. Sin embargo, y de forma incréble, sólo el silencio absoluto responde a estas peticiones. Tanto a las de Luis como a las de los demás. Una vez más, se ha lanzado la piedra desde el oficialismo -situación interna de baja- pero no se ofrece solución alguna a esta peculiar circunstancia. Parece como si -en un intento premeditado pero torpe- la Junta Nacional Expedientada pretenda perpetuar sine die la situación actual de Luis Junquera. Luego dicen -a todo aquel que quiera oírlos- que las asambleas del partido son abiertas, y que todo afiliado que quiera puede ir a manifestar sus opiniones. Lo decimos muy a menudo y -cada vez- es más cierto. Estas afirmaciones no sólo ofenden la inteligencia de los militantes falangistas, sino que suponen una risa insana sobre la actitud digna de todos aquellos que no hemos pasado por los arcos triunfales de Diego.

Porque no basta con decir que se es deudor. Es necesario aclarar cada circunstancia concreta, y ofrecer al afiliado -con tiempo razonable- las explicaciones necesarias que determinen la cifra real adeudada, los conceptos correspondientes, la oportunidad de realizar pago y las formas posibles del mismo. Así de sencillo.

Los todavía responsables máximos de FE-JONS tienen una oportunidad de oro para normalizar la situación interna de sus opositores. Aclarando el importe y los conceptos de las cantidades que -según ellos- resultan adeudadas. Determinando claramente estas circunstancias e incorporando -de una vez por todas- a estos militantes a la vida interna ordinaria del partido. Sólo así podrá encaminarse nuestra formación hermana a un PROCESO ELECTORAL LIBRE en el que quepan todas las tendencias y en el que -en moral y en Derecho- puedan participar todos los afiliados de la organización. Un proceso electoral en el que -alejados de cualquier clase de manifestación plebiscitaria tan al gusto de los oficialistas- podamos comprobar el respaldo real que tiene cada uno dentro de la organización. Sólo un proceso electoral democrático permite contar votos. lo demás es -sencillamente- mentira autoritaria.

Y mientras tanto... Luis Junquera seguirá esperando a que alguién le diga CUÁNTO debe y en QUÉ conceptos... y qué es lo que tiene que hacer para normalizar su condición de afiliado. Eso -por supuesto- siempre y cuando a algún cerebro gris de FE-JONS no se le ocurra alguna otra chorrada tendente a la discriminación del disidente.

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