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NAVIDADES NEGRAS. SIN TREGUA AL OPRESOR (DICIEMBRE 2.011).

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 TAGS:undefinedEste año no me da la gana. No me da la gana felicitar esta pesadilla navideña a todos los hombres de buena voluntad. Tampoco creo que sea el momento de las noches de paz o de las navidades blancas. Nada -en estas fechas- de frases hechas no sentidas, ni de falsos deseos de amor y de buena voluntad. No me queda paciencia para eso y -la verdad- es que me gustaría que tampoco os quedara a vosotros. Al menos a todos aquellos de mis lectores a los que quede un poco de conciencia. De la conciencia crítica y también de la otra. Al menos a todos aquellos de vosotros que -todavía- seguís creyendo en la necesidad inexorable de la Revolución.

Vivimos en un país deshecho. España está llegando al límite de su resistencia. Sepultados por datos económicos adversos, cercados por tiburones financieros y gobernados por una casta infame que ha cerrado los ojos ante este hundimiento. Políticos que pretenden hacernos creer que esto tiene arreglo conservando todo tal y como está. Millones de desempleados sin fe y sin futuro, personas destruídas, dolor y miseria. Triste España de la asquerosa minoría que medra sobre el sufrimiento de nuestro pueblo y que se ríe de nuestras lágrimas. Las lágrimas de los desheredados. Que se metan por donde les quepa el árbol de su Navidad y que sigan con sus villancicos. Porque para los que nos mandan siempre es Navidad, y siempre existen regalos debajo del abeto. Primavera, verano, otoño o invierno.... los que siguen al frente del naufragio viven en un estado de permanente Fiesta y calle iluminada.

No es este el momento de desear la paz a nadie que no esté sufriendo. No es este el caso de hacer gala de infinita bondad con quien ha demostrado que no se la merece. No podemos tender la mano a quien ha roto cualquier posibilidad de convivencia ordenada y solidaria. No podemos tener buenos deseos para aquellos que han roto nuestros sueños. No podemos desear lo mejor a los responsables de este estado de cosas. Yo no quiero que tengan un Feliz Año Nuevo. Quiero que tengan el peor año de sus vidas y también quiero que, de un lado y de otro, reciban tantos palos que ya no sepan de dónde les va a venir el próximo. Reyes, políticos, banqueros y demás integrantes del negocio... yo no os deseo ni una Feliz Navidad ni un Feliz Año 2.012... ¿un próspero Año Nuevo? ¿más todavía que el que se va? Duro con ellos.

No sólo tenemos derecho al pataleo. Tenemos también derecho a resistir. Tenemos derecho a creer en la esperanza de un mañana mejor. Tenemos derecho a organizar la insurrección nacional que lleve a España al camino de nuestra liberación. Tenemos derecho a amargarles la fiesta. Tenemos derecho a la Revolución.

Y, por supuesto... FELIZ NAVIDAD Y UN MÁS FELIZ 2.012 a los que sufren. A los derrotados. A los exiliados de sí mismos. A los que han llorado inútilmente. A mis amigos. A todos los demás.

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