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NO LES DEBEMOS NADA. MI COLUMNA EN "EXTRACONFIDENCIAL" (FEBRERO 2.013).

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 TAGS:undefinedDivertido lo ocurrido el otro día en el Congreso con la Iniciativa Legislativa Popular de la llamada dación en pago retroactiva. A las dos de la tarde, el ciudadano Alfonso Alonso, portavoz del Partido Popular, nos anunciaba que esta formación no iba a apoyar la admisión y debate de esta ILP. A nadie extrañaba que el Partido Popular –que se ha especializado en el no siempre sencillo arte de gobernar de espaldas al pueblo- se negara a dar curso a una iniciativa suscrita, nada menos, que por un millón cuatrocientos dos mil ochocientos cincuenta y cuatro españoles. Con independencia de que, tal vez, una de estas firmas fuera la de una Ana Botella que pasara por ahí, eso es mucha gente. Ausencia de sensibilidad social, dicen los comentaristas políticos. Jetulio por la patilla, dicen los mosqueadísimos castizos. Sea lo que sea, y a las dos de la tarde, nos anunciaban que no iban a apoyar la ILP. Con toda seriedad.

Sin embargo, a las seis de la tarde, el mismo Alfonso Alonso –sin inmutarse en absoluto- proclamaba todo lo contrario. Los populares iban a apoyar la ILP. Y es que en esas cuatro horas habían pasado cosas: se habían manifestado centenares de personas ante las puertas del Congreso, se había iniciado el debate parlamentario en torno a la cuestión y –suma y sigue de esta siniestra cuenta de desesperación y de miseria- se había suicidado un matrimonio de ancianos en Mallorca por causa de no poder hacer frente a las cuotas de su crédito hipotecario. Una espeluznante opción suicida del dolor y un modelo económico agotado, que pretende esconder esta quiebra bajo el manto de la cháchara inútil y de las mentiras calculadas.

Se está pidiendo en esta iniciativa la dación en pago retroactiva, una moratoria universal en los procedimientos de desahucio y el establecimiento de un parque público de viviendas vacías para constituir arrendamientos de carácter social. Todo esto está bien. Medidas que suavizarían la presión ejercida sobre nuestro castigado pueblo por las entidades financieras. La dación en pago supone la extinción íntegra de la deuda mediante la entrega del bien hipotecado, porque la responsabilidad del deudor queda limitada al importe del mismo. El Banco, de esta forma, se entendería plenamente pagado a través de la entrega de la vivienda hipotecada. Medidas positivas de defensa de nuestros sectores ciudadanos más castigados por la recesión.

Lo que ocurre es que el núcleo central del debate se está desplazando rápidamente a otras cuestiones. Deberíamos debatir no ya sólo sobre las formas de pago de estas deudas, sino sobre la propia subsistencia del actual modelo bancario. Somos muchos los que creemos que el pago de estos créditos ya no puede ser exigido desde un punto de vista moral, y los que nos preguntamos hasta qué punto debemos seguir siendo deudores de la banca privada. La dación en pago retroactiva o la moratoria universal son soluciones jurídicas que presuponen, en sí mismas, la existencia de una deuda anterior entre las partes. Sin embargo, pudiera ser que nosotros –los sufridos y machacados ciudadanos españoles- ya no debiéramos dinero a ningún Banco. Ya está bien.

Este ha sido el negocio del siglo. Los Bancos han ganado –a estas alturas y a nuestra costa- todo el dinero que resulta éticamente admisible y aceptable. Han recuperado, más que de sobra, las sumas invertidas: sobre todo si atendemos a los increíbles réditos positivos que han venido declarando año tras año. Convirtieron el derecho fundamental a una vivienda digna en la gallina de los huevos de oro. Ellos propiciaron la burbuja inmobiliaria. Ellos son los directos responsables de lo que está pasando. Ellos han obtenido astronómicos beneficios derivados de nuestras viviendas: créditos para la compra del solar, créditos para la construcción, créditos para la adquisición de las mismas, procedimientos de ejecución si no se abonan, apertura de cuentas corrientes, tarjetas, seguros, comisiones de toda clase... han cobrado de todo y de todos. El negocio perfecto que, para colmo, ha sido apuntalado con fondos públicos cuando han llegado los tiempos malos. Alguien deberá hacer, con la debida perspectiva, un reposado análisis de cuál ha sido la conducta de estas entidades no sólo antes de la explosión, sino durante el desarrollo de esta crisis... ¿no debemos considerar que ya han ganado, están ganando y ganarán lo suficiente con nosotros?

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