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UNA NUEVA LUZ SOBRE EL NORTE (ABRIL 2.009).

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 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 172 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Me separan muchas cosas del Partido Popular. Yo diría que me separa casi todo. Sin embargo, a veces y casi por casualidad, nos dan alguna alegría. Alguna alegría de esas que hacen Historia. Se trata, como habréis podido adivinar, del nuevo Gobierno Vasco. El socialista Patxi López se convierte en Lehendakari por obra y gracia del apoyo otorgado por los populares después de las últimas Elecciones Autonómicas. Alegría histórica, porque el PNV queda desalojado del Gobierno Vasco después de lustros y lustros de gobierno en exclusiva y en exclusivismo. Sucesivos equipos nacionalistas gobernando en exclusiva -sólo ellos- y en exclusivismo -sólo para ellos- haciendo gala de uno de los ejemplos de sectarismo más evidentes de la pequeña y gran historia política española. Y es que el PNV hay que echarle de comer aparte, como dirían los castizos.

Que el PNV tiene una base evidentemente racista y xenófoba es algo que sabe todo el mundo. Que tiene su fundamento político en los sueños alucinados de un cutre visionario de una más que dudosa categoría intelectual, también. Sabino Arana es una figura política que no resiste el más mínimo análisis comparativo respecto a cualquiera de sus similares contemporáneos. Lo sabe todo el mundo que ha tenido la santa paciencia de leer sus exabruptos pseudopolíticos y racialreligiosos. Sin embargo, y esto es lo curioso, este origen de las posiciones políticas del nacionalismo vasco es constante y sistemáticamente silenciado por nuestras voces culturales, periodísticas y políticas más autorizadas. Se ha pasado página -en una de las operaciones de imagen más asombrosas de los tiempos recientes- sobre el origen y fundamento del nacionalismo vasco, y se le ha tratado como una fuerza política más de las que pueblan el panorama patrio. Se ha ignorado -de manera consciente- que los sueños alucinógenos de Arana son la base ideológica del terrorismo nacionalista, además de un proyecto político inviable basado en premisas falsas y victimistas (por este orden). Y lo malo es que esta generosidad intelectual no ha sido -en ningún momento y en ningún caso- contrapesada con una actitud de reciprocidad por parte de nuestros amigos nacionalistas. Lejos de ello, este entorno siniestro ha ido acumulando agravios frente al común de los españoles. Frente a nosotros, los maketos, en acepción nacionalista. Estos agravios giran en torno a un amplio espectro que empieza en los asesinatos etarras y termina -en un círculo perfecto y vicioso- en la monopolística concepción del poder del PNV. Y ya está bien... Porque los españoles -los maketos- estamos muy cansados de las clases de democracia y de buen gobierno de esta gente.

Se ha producido un cambio histórico. Hoy he visto una antigua fotografía. Es la fotografía del inicio de campaña de las Elecciones Municipales de 1.995. En ella, un grupo de gente joven nos observa desde el optimismo y desde nuestro pasado reciente. Nombres que ya forman parte integrante de la política vasca con el derecho propio que les ha dado el valor personal: Antonio Basagoiti, Íñigo Manrique, Iñaki Oyarzábal, Arantza Quiroga -nueva Presidente del Parlamento- Cristina Ruiz, Ramón Gómez, Borja Semper, Luis Hermosa... y sobre ellos, el rostro limpio de Miguel Angel Blanco... como eterno símbolo de una sociedad rebelada contra la tiranía aranista de las bombas y de las pistolas. Estos rostros nos han traído este cambio. Apoyando a los socialistas -dejando de lado las estériles fricciones de la política nacional entre los dos partidos- han obtenido mayoría suficiente para este loable fin político. La alternancia en el Norte. Otorgar el carácter de eyectable al sillón del PNV. Bye bye Arana... bye.

Por lo general, los falangistas no hemos visto con buenos ojos este cambio. Tendemos a mostrar indiferencia respecto a estos simples cambios de partido al frente de las distintas instituciones del Estado. Sin embargo, y en este caso concreto, hemos pecado de evidente estrechez de miras. Porque pocas opciones políticas han sido tan perjudiciales para la convivencia española como las que se mueven en el entorno nacionalista y porque, consiguientemente, toda acción concertada tendente a alejar de las esferas del poder a esta cansina banda constituye un factor extremadamente positivo. Por tanto, la duda está no en saber si este pacto entre el PP y el PSOE es -o no- bueno o conveniente. La incertidumbre gira en torno a saber si el Gobierno Vasco resultante va a ser capaz de profundizar en esta transformación social... si va a ser capaz de enfrentarse a la más que previsible resistencia de estas fuerzas sociales opuestas a una conducta normalizada y democrática. El PNV ya ha manifestado lo bien que acepta convertirse en oposición. No hay nada como la adversidad para dejar al descubierto nuestras carencias más elementales. En política pasa igual. El PNV -achacando su alejamiento del Gobierno a un extraño complot conspiranoico- ya ha anunciado una oposición dura y sin condiciones. ETA también ha anunciado un recrudecimiento de su ofensiva terrorista, señalando a Patxi López como objetivo prioritario. El PNV habla. ETA mata. Lo de siempre...

Mi vieja amiga Yolanda Morín ha llamado a esta operación política de cambio el gran día de la libertad. Como falangista también apoyaré este cambio político y a este nuevo Gobierno... a pesar de que estemos intentando fortalecer los núcleos falangistas vascos que, aislados y acosados desde todos los frentes, resisten contra viento y marea. Mi abrazo para estos valientes Camaradas, ante todo, pero también mi deseo de cambio sustancial en las instituciones vascas: en la Policía, en la Televisión Pública Vasca (ETB), allá donde se pueda... es el momento de apartarlos y de aislarlos. De luchar contra el separatismo desde los ámbitos gubernamentales. Algo nuevo, sin duda, en el Norte.

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