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LA OPORTUNIDAD DE ARENYS DE MUNT (AGOSTO 2.009).

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 TAGS:undefinedEn Barcelona, el Ayuntamiento de Arenys de Munt va a ceder sus instalaciones -a varias asociaciones y entidades independentistas- el próximo día 13 de Septiembre al objeto de celebrar una llamada consulta popular sobre la independencia de Cataluña. Al parecer, esta Ilustrísima Corporación Municipal no tiene otra cosa que hacer que organizar estas chorradas... absolutamente alejadas de las preocupaciones profundas de los ciudadanos en pleno año 2.009. Implosión capitalista y deriva del mundo occidental hacia nuevas formas -todavía no bien definidas- económicas y políticas. Y mientras el universo mundo va por un lado, los ediles de Arenys de Munt van por otro. Ni más ni menos que organizando un decimonónico referéndum sobre la Independencia Catalana. Pan, circo y risas sobre las inquietudes verdaderas de un pueblo esquilmado. Simulacro de referéndum y simulacro de seriedad política y social de una extrema izquierda -esta vez nacionalista- que no es capaz de ofrecer a la sociedad española nada más que estos pintorescos espéctaculos. Según sus propios organizadores, a través de esta consulta popular en Arenys se pretende extender a otros Municipios Catalanes este ejemplo de iniciativas independentistas. Marear la perdiz, en correcto castellano del sur del Ebro, e instrumentalización de las instituciones municipales por parte de grupúsculos ultras.

El problema ha surgido cuando los falangistas catalanes pertenecientes a Falange Española de las JONS han convocado -para ese mismo día 13 de Septiembre a las 12,30 horas- una concentración en Arenys de Munt para mostrar su público rechazo a esta patochada independentista. Y decimos que ha surgido el problema porque los de siempre han convocado una contramanifestación -siempre los mismos métodos constantemente repetidos a lo largo y ancho de España- bajo el lema, conscientemente falso, de el fascismo no tiene derecho a manifestarse. Conscientemente falso porque, de un lado, los falangistas que van a manifestarse no son fascistas (que comprendan esto tal vez sea mucho pedir en lo tocante a un mínimo y exigible nivel de cultura política) y porque, de otro y evidentemente, estos figuras todavía no se han enterado que en España todo el mundo tiene derecho a manifestarse siempre y cuando se cumplan los requisitos legales exigibles. Además, estos grupos políticos -entre los que se encuentran numerosas agrupaciones locales de ERC- han añadido un elemento poético importante a su anuncio de contramarcha. Porque, en un alarde de imaginación de y de utilización bien entendida de cultísimos recursos literarios, se anima a la extrema izquierda de todo el Estado Español -y para colmo horteras Dios Mío- a acudir a mostrar su rechazo a la chusma falangista, dado que La Falange sólo tiene derecho a manifestarse dentro de una Cámara de Gas.

Una vez más, veremos como, por parte de los poderes públicos, se hace caso omiso de estas gravísimas afirmaciones, por lo demás siempre acompañadas de actuaciones callejeras de utilización de la fuerza ilegalmente coactiva. Amenaza constante y utilización de expresiones y conceptos difícilmente presentables. Llevamos ya muchos -muchísimos- meses llamando la atención sobre los métodos y fines políticos y sociales de los distintos grupos de extrema izquierda que funcionan al amparo del sistema político español. Grupos ultras de difícil persecución que, actuando dentro de una casi completa impunidad y al amparo de un también casi unánime silencio informativo, están realizando una sistemática utilización de la violencia con fines políticos. Chicago años treinta ejercitado por estos aprendices del matonismo y de la fosa común. Frente a nuestras actuaciones públicas legítimas, convocatoria de actuaciones públicas ilegales. Frente a nuestras propuestas políticas, utilización racional y planificada de métodos violentos. Hace poco -menos de un mes- y dentro de un ámbito político ajeno al nuestro, se daba el asombroso hecho del ataque a la sede en Madrid de un partido legal -el Movimiento Patriota Socialista- la cual ardió completamente a raíz de la colocación de distintos artefactos incendiarios. Lo asombroso no es -por desgracia- la perpetración de un acto terrorista contra esta formación política, sino el silencio informativo que rodeó este gravísimo hecho. Víctimas de primera y víctimas de segunda en esta España de principios del Siglo XXI. Numerosos ejemplos que jalonan los últimos meses, y estrategia de violencia sistemática contra las opciones y partidos que estos grupos no juzgan dignos de actuación pública.

Los falangistas estaremos en Arenys de Munt. Debemos estar y, en esta ocasión, no resulta difícil la persecución legal de los autores de estas amenazas públicas. Siempre he propugnando la actuación legal allá dónde podamos. En este caso, y por lo que se ve, se puede. Defendamos nuestros derechos y celebremos públicamente los actos que estimemos oportunos. No son estos grupos los que tienen que marcar nuestro ritmo político. Existen muchos resortes legales de actuación. Por encima de siglas y partidos, los falangistas debemos utilizarlos. A ello Camaradas.

Dejando al margen cualquier clase de confrontación política entre nosotros, hemos de entender que son falangistas los que han convocado esta concentración, y ello con independencia del sector ideológico al que efectivamente pertenezcan. Los falangistas catalanes son respetados y queridos por todas las familias del nacionalsindicalismo, y siempre se les ha ayudado en la medida de nuestras posibilidades frente a los frecuentes ataques que sufren y que, por desgracia, seguirán sufriendo. Y ello con total independencia del sector político falangista al que presten su apoyo y de las mejores o peores maneras que muestren en sus tratos públicos frente a otros camaradas. Muchas veces -más de las que quisiéramos- estas confrontaciones internas no son más que el reflejo de los debates habidos entre sectores muy minoritarios del falangismo. Yo creo que estos debates son necesarios si pretendemos avanzar, pero también creo que existe una amplia base militante -dentro de todas las organizaciones y también fuera de ellas- que nos está reclamando una unidad de acción como primera medida urgente y prioritaria. Dejar de lado estas confrontaciones en ocasiones como la presente. Falangistas unidos luchando por un programa sencillo previa y conjuntamente acordado. Arenys de Munt puede servirnos -a todos- para acercar posiciones y ensayar formas de actuación política. Tan sólo haría falta un poco de buena voluntad y un mucho de imaginación.

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