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UN P.G.O.U. QUE NO CONVENCE (JULIO 2.009).

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 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 182 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Sigue sin convencer. El Plan General de Ordenación Urbana avanzado por el Consistorio de San Lorenzo de El Escorial ha suscitado fuertes críticas. Tantas -al menos- como ya había suscitado el anterior. Y es que el problema de la desmesurada presión urbanística existente sobre nuestro pequeño Municipio parecía haber amainado a raíz del hundimiento del sector de la construcción. La ecuación era tan clara que no podíamos sino ver un aspecto positivo -al menos uno- de la crisis: a menor construcción mayor seguridad medioambiental. Sin embargo, esta sencilla regla no es -necesariamente- infalible.

Ello es debido a que los Consistorios pueden reservar esa construcción para el futuro, consignando ahora en el respectivo PGOU las circunstancias legales que podrían ser aplicadas después en condiciones económicas más favorables. Eso -entre otras cosas- es lo que ocurre con nuestro nuevo Plan... que viene a garantizar la posibilidad de construir aunque ahora sea inviable por razones económicas generales. Ejemplo de ello es calificar el ya famosisísimo paraje Monesterio de nuestras entretelas como suelo sectorizado... pareciendo que se está abriendo la puerta a desarrollos posteriores. El nuevo PGOU define un futuro para San Lorenzo en todo punto alejado de la idea de pequeña ciudad que estimamos adecuada a nuestro Pueblo. Un pequeño Municipio caracterizado por el desarrollo de los servicios y del turismo y plenamente enmarcado en su contexto histórico, cultural y medioambiental.

Los falangistas decimos que NO al PGOU en primer -y esencial- lugar porque desconoce -a todas luces- la peculiar característica de nuestro entorno. El conjunto escurialense fue delimitado por Felipe II como un todo armónico. Un lugar en el que se fundían -desde una óptica unitaria- los distintos elementos arquitectónicos y naturales que lo integraban. El nunca bien ponderado Proyecto Camelot-Escorial ha delimitado el espacio escurialense en varias construcciones, todas ellas plenamente inmersas en el espacio natural: Monasterio propiamente dicho, La Granjilla de La Fresneda, Navalquejigo y Casa de las Cigueñas. En realidad, se trataría -al decir de los que más han estudiado este fascinante materia- del espacio comprendido dentro de La Cerca de Felipe II.

Este conjunto cultural se encuentra dentro de los términos municipales de distintos Ayuntamientos. Por esta razón, y como cuestión de fondo de la oposición falangista a este PGOU, nos encontramos ante la necesidad no sólo de un Plan coordinado entre distintos Ayuntamientos, sino de una proyección urbanística plenamente consciente sobre la verdadera naturaleza de nuestro espacio escurialense. Puestos a pedir... apostaríamos por un único PGOU definido entre varios Ayuntamientos y aplicable a todas las demarcaciones respectivas. Y también un Plan Intermunicipal de Protección. Tendríamos así una oportunidad única: no sólo la de preservar y proteger nuestro legado cultural, sino también la de convertirlo en una realidad viva y dinámica. Convivir con el espacio escuraliense e incorporarlo respetuosamente a nuestro desarrollo. A nuestra forma de vida.

Lejos de ello, el nuevo PGOU contempla el legado de la Casa de Austria como una especie de reserva sioux. Un mamotreto cultural conservado en medio de un mar de nuevas construcciones. Algo construído aquí para que los japoneses puedan hacer fotografías pero que, en el fondo, entorpece el desarrollo urbanístico correcto del Municipio. Ojeando el Avance del nuevo PGOU uno tiene la sensación de ser esa -precisamente- la concepción que se tiene desde arriba de este elemento único del mundo occidental.

Después, existen muchos y varíados motivos para decir que no. El desarrollo del paraje conocido como Miravalle o SAU II (en terminología técnica). Mediante esta serie de construcciones (para centrar al lector se trata de la Carretera que va desde El Valle de los Caídos hasta Collado Villalba) se pretende constituir un nuevo núcleo urbano separado quince kilómetros del centro de nuestro núcleo urbano originario. Esta barbaridad incrementará nuestra población, y hará necesarias nuevas dotaciones e infraestructuras no suficientemente detalladas. Un proyecto que endurece la presión medioambiental de nuestro entorno y supone la acometida de nuevas e innecesarias reformas en orden a nuestro transporte público, el casi necesario desdoblamiento de la M-600 y, en general, la consagración de un modelo económico municipal basado en el ya agotado ladrillo, pero no en nuevas políticas imaginativas de empleo y desarrollo sostenible.

Los falangistas vamos a oponernos a este nuevo PGOU de la misma forma que ya nos opusimos al anterior. Haremos campaña en la medida de nuestras posibilidades. Ultimamente, hemos leído acerca de la constitución de una denominada Plataforma Ciudadana Escurialense para coordinar las distintas actuaciones de oposición al PGOU dentro de nuestro Municipio. Otra vez se nos habla -por parte de este ente ciudadano- de la necesidad de que los políticos no entren en esta Plataforma. Afirmación sospechosa por un doble motivo: de un lado porque -por lo visto y según algunos asistentes a las reuniones iniciales- no se pone ningún problema a la entrada de políticos siempre y cuando correspondan a los partidos o movimientos sociales de la izquierda; y de otro porque, como resulta obvio, uno no puede despojarse del evidente carácter político del hecho de oponerse a un PGOU avanzado por una determinada Corporación Municipal. Deben ser los partidos políticos los que, en última instancia, debamos ofrecer alternativas políticas al Plan que rechazamos. Por eso creemos que, sin presencia efectiva de partidos políticos, esa Plataforma está -cuanto menos- incompleta. Esperar y ver y, mientras tanto, todos contra el PGOU... aunque seamos políticos.

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