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DE LAS PRIMARIAS DEL PSOE PASANDO POR FEJONS (AGOSTO 2.010).

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 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 235 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense").

Siempre es una buena noticia la ampliación de la base democrática de un partido político. La concesión de voz y voto -a los afiliados de una organización política- para proceder a la elección de sus distintos representantes y en todos sus niveles. Lo que ya no resulta nada positivo es que algo tan simple -tan evidente- como esto sea noticia. Como ya habréis adivinado, me estoy refieriendo a uno de los principales asuntos informativos de este mes de Agosto. Las llamadas primarias del PSOE madrileño o, en otras palabras, la designación directa -por parte de los militantes socialistas madrileños- del Candidato del PSOE a las Elecciones Autonómicas de la Comunidad de Madrid en Mayo de 2.011. La pugna política interna entre Tomás Gómez y Trinidad Jiménez. Que algo tan sencillo sea noticia -en esta España de principios de Siglo- constituye otra de las constataciones -una más- del déficit democrático que atraviesa nuestra sociedad. Máxime cuando, por imperativo de la legislación vigente, el funcionamiento interno de los partidos políticos debe ser democrático en todo momento. Esta exigencia legal debiera ser algo de uso cotidiano y frecuente, y no despertar el más mínimo interés noticioso más allá de sus estrictos resultados.

Por si esto fuera poco, y una vez más, se ha repetido una tediosa constante dentro de la vida pública española: la imposición de un Candidato desde las más altas jerarquías del partido -el mismo Zapatero apostaba públicamente por Trinidad Jiménez- frente a Candidatos más asentados por la base y de una sólida implantación territorial, como es el caso de Tomás Gómez. Es a esta actuación de Zapatero a la que se han opuesto los militantes madrileños. Imposición de Candidatos desde arriba o elección de los mismos desde abajo. Viejo dilema que todavía no encuentra una clara y tajante solución en el seno de nuestros procesos electorales.

Y si ello no ha encontrado una solución unánime -a favor de los afiliados de base y de su indudable derecho a elegir- en la generalidad de nuestras organizaciones políticas, mucho menos aún ha encontrado respuesta dentro del falangismo. Está costando demasiado la implantación de estos sencillos hábitos democráticos en nuestras organizaciones. Procedimientos judiciales y áridos debates internos que van consolidando -a veces demasiado lentamente- los derechos de los militantes frente a las imposiciones de sus máximos responsables. El último capítulo de esta batalla se está desarrollando en Falange Española de las JONS donde -poco a poco pero de forma inexorable- van abriéndose paso los instrumentos de la democracia interna y de la transparencia en la gestión frente a la inaudita opacidad de un pasado reciente.

Nuestro caso es único. Los falangistas y sus curiosas costumbres de gobierno. Ahora ha tocado en FE-JONS. Resulta que los máximos responsables de este partido -por cierto que Diego Márquez y Jorge Garrido llevan más de un año haciendo caso omiso de un procedimiento disciplinario interno que los ha suspendido en sus funciones- presumen de un comportamiento escrupulosamente democrático en sus decisiones internas, pero ocultan el hecho de haber eliminado previamente -de una forma no tan escrupulosamente democrática- a todo el grupo interno opositor que pretende estructurar una alternativa frente a la línea política de estos curiosos dirigentes. Esta eliminación -que los ha dejado gobernando el partido en solitario- se ha realizado por diversos procedimientos que, de más que dudosa legalidad, están siendo objeto al día de hoy de oportuno control judicial.

Imaginaros esto en el PSOE. Imaginad a Tomás Gómez -si al final es él el vencedor- felicitándose públicamente por la excelente salud democrática del funcionamiento interno de un partido que ha organizado estas primarias. Y ocultando frente a todos el asombroso hecho de haber excluído de cualquier posibilidad de concurrencia -a este proceso electoral interno- tanto a la propia Trinidad Jiménez como a la práctica totalidad de los afiliados que la hubiesen mostrado su apoyo público. Impensable... ¿verdad? Organizar unas primarias para que pudieran votar sólo un par de opositores aislados y una mayoría abrumadora de partidarios del candidato único. Esto es lo que está ocurriendo en la FE-JONS previa a la Transición del Marquismo a la Democracia: que se está organizando un proceso electoral en el que la oposición democrática no puede ni votar ni, por supuesto, concurrir.

Muchos estamos luchando por el final de estos infumables hábitos políticos. Y tengo la impresión que esta lucha política es de contenido común a todos los que tenemos una misma visión de la vida interna de una organización política. Porque creo que tanto da que peleemos por una extensión democrática dentro de nuestras formaciones rojinegras como que otros -los militantes de la Federación Socialista Madrileña, por ejemplo- estén luchando por estos mecanismos dentro de sus organizaciones respectivas. Todos estamos pugnando -a la postre- por lo mismo: una mayor y mejor distribución del poder mediante un ejercicio adecuado de nuestros derechos. Entendiendo -todos también- que no basta con la proclamación legal expresa de estos derechos, sino que a ello hay que añadir la lucha por darles contenido y efectividad. Una historia tan vieja como el Mundo. Como la misma España. El dilema entre el poder de unos pocos frente al deseable poder de muchos, y el ejercicio de la Democracia entendida como algo constante y progresivo, y no como una aburrida y repetitiva costumbre realizada -cuando se realiza- cada cuatro años.

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