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SORPRESAS AGRADABLES (NOVIEMBRE 2.005)

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 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 98 de "La Gaceta Escurialense".

Mi inmodesta persona reúne dos caracteres vitales que, sin la debida vigilancia facultativa, pueden ir agravándose de forma paulatina y con insospechadas consecuencias: ser Abogado y ser falangista, ambas profesiones en pleno, y cabal, ejercicio.

Por estas dos razones, me dirigí a mi cita con los responsables de esta maravillosa locura que es la Gaceta investido de un irracional, pero muy saludable, temor a ser incomprendido. Mi única duda estribaba, diez minutos antes de celebrarse la entrevista, en cómo sería expulsado del taller. Podría ser con educación y buenas formas, en cuyo caso la humillación sería tan sólo espiritual; o podrían optar también por la tradicional, y tan española, patada en el trasero, en cuyo caso no sólo sufriría mi íntimo ego, sino también esa parte corporal tan poco noble.

Y allí, oliendo a tinta fresca y a papel, me he vuelto a llevar una agradable sorpresa, un maravilloso descubrimiento: resulta que la idea que Chiqui y yo tenemos de La Gaceta, y de su papel en nuestro pequeño mundo, es perfectamente coincidente.

En nuestra larga entrevista (en la que ni mi ego ni mi espinazo sufrieron lo más mínimo), Chiqui me comentó su concepción editorial: La Gaceta es un espacio de opinión, un campo impreso de diálogo entre distintas ideas y personas. Y, si a la vez, informa acerca de cosas cotidianas y próximas, habremos cumplido -y comprendido- su perfecta finalidad.

Así enunciado, el postulado anterior no sólo resulta lógico, sino obligado. Comprende la definición perfecta de lo que debe ser un Medio de Comunicación como este, y no debería asombrarnos una profesión de fe en este sentido.

Sin embargo, sorprende. De forma agradable, pero sorprende...

Centrando la cuestión en los Medios impresos de ámbito local, existe muy a menudo una doble moral en la elección de sus criterios editoriales, así como en la selección de sus redactores y colaboradores. Todos comienzan proclamando la absoluta libertad de cualquier ciudadano a mostrar sus opiniones en el Medio, con la única limitación de expresarlas de forma correcta y responsable.

Y así, a vueltas con la doble moral, resulta que no todo ciudadano tiene este elemental derecho. Unos por pensar de determinada manera, otros por pensar de otra, unos por antiguas enemistades personales, otros por recientes... lo cierto y verdad es que sólo publican los que, de un modo u otro (amistades, afinidad política...), han conseguido ajustar su moral, su concepción de las cosas, a la línea editorial del Medio.

Sin embargo, esta verdad indiscutible jamás será reconocida por el Editor interesado quien, con una encantadora sonrisa, te dirá que su Medio es un verdadero Faro de Libertades dentro del mar de las ideas.

Y como los lectores se lo creen (por razón de ser sólo una pequeñísima parte de ellos los que pretenden expresarse en sus páginas y los que sufren este proceso) terminan o ajustando su jerarquía de valores a la jerarquía de valores del Medio o, lo que también es muy usual, aburriéndose mortalmente, perdiendo cualquier interés por lo que se cuente en sus Páginas.

Nosotros, los falangistas, sufrimos diariamente estas maulas mediáticas. Si bien, y para evitar las posibles comparaciones del gracioso de turno, nunca las sufrimos en silencio.

Por ejemplo, hace unos pocos días me comentaba uno de nuestros responsables locales sus problemas para conseguir que publicara sus Notas y Artículos un semanario local. Después de la acostumbrada perorata acerca de las injusticias divinas y humanas que aquejan al mundo azul mahón, y ya en el segundo plato de una espléndida comida, me dice: “mira Nacho, y lo peor no es que no nos publiquen nada de nada, lo peor es tener que sufrir a este tío cada vez que le invito, y pago y vuelvo a pagar sus copas para ganar su confianza, porque el tío me suelta, mientras se bebe mis gin tonics, verdaderos discursos sobre la libertad de imprenta, y sobre la necesidad que los ciudadanos publiquemos y participemos en la vida pública.... pero él no nos publica NI BORRACHO, aunque siempre acaba con una exhortación etílica acerca de MI conveniencia de afiliarme al PP”. Mi Camarada sigue al día de hoy sin publicar ni una sola línea, aunque en su descargo diremos que: a) Ha dejado de emborrachar al Editor; y b) Sigue sin afiliarse en el PP (posiblemente porque también ha dejado de beber).

Por esto me resultó tan agradable la sorpresa que me dió Chiqui, ya que cree, con la sencillez del hombre honorable, que “La Gaceta” existe para que podamos hablar todos, sin distinción de colores ideológicos ni sociales. “La Gaceta” es un Foro impreso semanal, en el que distintas personas opinan, expresan y debaten, con una sola y única limitación impuesta por Chiqui: no hacer daño a nadie y escribir con buena educación.

Me incorporo, por tanto, a esta pacífica batalla de ideas y conceptos, desarrollada cada semana en estas Páginas. Y desde mi Columna “ANCHA ES CASTILLA” defenderé, sin hacer daño a nadie y procurando siempre extremar mi corrección dialéctica, las Causas que considere justas y las ideas que considere buenas. Espero hacerlo bien.

Y todo ello, afortunadamente, gracias a la profunda convicción de un hombre en su proyecto editorial y a su indiscutible fidelidad al mismo.

Gracias Chiqui.

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