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TENDIENDO PUENTES (27/X/09).

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 TAGS:undefinedDesde las filas de La Falange (FE) se vuelve a hablar -entre el conjunto de la militancia y a través de serias y reconocidas voces- sobre la necesidad de tender puentes con FE-JONS, nuestra formación hermana. Se habla de una política de contactos directos, y de establecer vías de coordinación sobre objetivos generales. No os voy a ocultar que estas afirmaciones públicas me gustan mucho -muchísimo- porque vienen a proponer líneas políticas en las que llevo -llevamos varios Camaradas y yo- trabajando desde hace varios meses. Y es que este asunto de la unidad falangista no puede ser considerado como una novedad... al menos durante los últimos años. Son múltiples los ofrecimientos realizados por La Falange (FE) en tal sentido.

Los más viejos del lugar recordamos la oferta de integración hecha a FE-JONS en Marzo de 2.006, todavía bajo el mandato de la Comisión Gestora Provisional. También recordamos la magistral propuesta basada en la formación de una Mesa Nacional para la Unidad de Noviembre de 2.006, o los positivos puntos unitarios de Marzo de 2.007 después de la Mesa de Granada, o la oferta de La Falange (FE) de un servicio jurídico común para la defensa de nuestra Memoria, o la idea lanzada por La Falange (FE) para presentar candidaturas únicas en las Elecciones Municipales de 2.007 y en las Elecciones Generales de 2.008... tantas y tantas iniciativas desarrolladas en estos últimos años siempre a instancia de nuestro partido. Y tantas y tantas iniciativas siempre fracasadas entre nuestros sentimientos encontrados de impotencia, indignación y desánimo.

En Enero de 2.009, y desde el Blog de los falangistas de la Sierra, veníamos a opinar acerca del proceso sucesorio de Diego Márquez, entendido como otra gran oportunidad para los falangistas, y como nueva posibilidad de trabajar juntos en un objetivo común. En este sentido, se decía que NOSOTROS CREEMOS que, como paso previo a un GRAN ACUERDO entre sectores falangistas, es necesario el cambio en la dirección de FE-JONS para después, ya con la debida voluntad de acuerdo desde todos los sectores implicados, se debatan las grandes líneas de actuación del falangismo después de este cambio. A estos efectos, debemos organizar los foros de debate y de fijación de líneas estratégicas y tácticas mediante la articulación de instituciones adecuadas para ello: congresos, seminarios, foros, jornadas en la forma que, de común acuerdo, acordemos otorgarlas. Primero, concurrencia de voluntades y, después, fijación de objetivos y estrategias... los falangistas podemos presentar una oferta renovada y unida en las ELECCIONES MUNICIPALES DE 2.011...

Nadie puede negarnos constancia política durante los últimos años en torno a esta cuestión. En los últimos meses, la lucha interna encabezada por nuestros Camaradas de REGENERACIÓN 2.009 nos acerca -más que nunca- a la eventual proyección coordinada de nuestras organizaciones. Al menos mucho más que antes... porque cada paso que se da en aras de obtener un mayor grado de transparencia y de democracia interna dentro de FE-JONS es un paso que se da en beneficio no ya sólo de toda la comunidad falangista en general sino -más en concreto- de todo movimiento táctico que tenga por objeto el acercamiento entre ambas formaciones. Hasta ahora, los enemigos de la idea unitaria se habían aprovechado de la opacidad informativa entre sus bases para no llegar a acuerdos con nosotros. Este esquema desinformativo ha saltado por los aires a raíz del trabajo opositor de nuestros camaradas.

La falta de unidad no es algo mágico, inevitable o inexplicable. No es algo con lo que debamos de cargar -como un pesado fardo- los falangistas. La falta de unidad se explica muy fácilmente y tiene nombres y apellidos. Es fácil de diagnosticar y -por tanto- es también fácil de solucionar. Yo sé que lo cómodo es no darse por enterado de esto. Yo sé que es más fácil mirar para otro lado, y no arriesgarse a sufrir las iras de un pequeño grupo de censores talibanes. Yo sé que lo mejor es no saltar a la palestra pública y seguir lamentando en soledad lo desgraciados que somos todos. Yo sé que lo mejor es seguir teorizando sobre la unidad y olvidarnos de todo lo demás... de lo fácil que sería todo sin la presencia -en la otra orilla- de un conjunto pequeño de personas que llevan años impidiendo cualquier acuerdo. Todos lo sabemos. Porque el fracaso de cualquier propuesta de colaboración siempre ha chocado contra la voluntad de no más de cinco personas que siempre -siempre- se han opuesto a cualquier fórmula unitaria.

Si seguimos deseando una política falangista coordinada y una nueva etapa de actuación surgida desde -y bajo- las siglas históricas... la verdad es que lo tenemos muy fácil. Si nosotros ya no la queremos, lo mejor -claro está- será seguir como hasta ahora.

Pensad un momento en las razones por la cuales no hemos sido capaces de hacer cuajar las sencillas propuestas políticas que hemos estado proponiendo constantemente. Las razones que nos han llevado a no poder sentarnos alrededor de una mesa y de alcanzar -ni tan siquiera someramente- un acuerdo de puntos mínimos para una actuación coordinada. Ante este fracaso, se nos dirá -siempre en líneas generales y desde el absoluto desconocimiento o la más radical desvergüenza- que los falangistas somos así, y que no sabemos ni podemos ponernos de acuerdo. Algo así como una maldición bíblica que se remontaría a los Sucesos de Salamanca e incluso antes. Incluso se nos dirá -por "h" o por "b"- que la culpa de todo ha sido nuestra.

Sin embargo, todos -absolutamente todos- sabemos que ello no es así. Curiosa paranoia política que nos lleva -de un lado- a quejarnos amargamente de la fatalidad falangista pero conociendo -al mismo tiempo- el verdadero origen del problema. Y es que el fracaso -al menos en la fase temporal que nos ha tocado vivir- tiene nombres y apellidos. Ni más ni menos que el de las personas que han desempeñado los máximos cargos dirigentes en FE-JONS durante los últimos años. Partamos del análisis de hechos objetivos. La Falange (FE) ha demostrado con creces su voluntad, intención e imaginación en lo tocante a la propuesta de acuerdos unitarios. Estas propuestas son públicas, y están en nuestras hemerotecas para quien quiera consultarlas. Hemos ofrecido fórmulas y acuerdos de todas clases y colores, tendiendo siempre la mano hacia el diálogo. Nadie nos puede negar esta evidente circunstancia.

Por tanto, el problema ha estado en el otro lado... en la otra parte contratante. ¿O es que alguien puede afirmar seriamente que la negativa -constante y reiterada- a alcanzar acuerdos políticos con La Falange (FE) no ha venido siempre de la Junta Nacional que todavía ejerce funciones de dirección en FE-JONS? Esta negativa -constante y reiterada- a alcanzar acuerdos con nosotros es responsabilidad exclusiva del trinomio Márquez-Garrido-Picó. Estos tres dirigentes políticos han saboteado, torpedeado, obstaculizado e impedido cualquier acercamiento que -entre organizaciones- pudiéramos haber llegado a tener en el pasado reciente, y son las personas directamente responsables de nuestra división. Esta circunstancia es de sobra conocida por todo lo que se ha dado en denominar mundo azul exceptuando -claro está- al pequeño grupo de militantes que se encuentra todavía bajo su directo control. Este pequeño grupo lo niega, por supuesto. Y establece una estrategia política basada en decir que quienes opinamos esto lo hacemos movidos por inquina personal y no por responsabilidad política. Eso os ofrece una idea de la debilidad de sus postulados políticos y organizativos. Porque como falangistas -estemos donde estemos y militemos donde militemos- tenemos tanto la obligación moral de procurar políticas de coordinación entre nosotros, como el deber cívico o ciudadano de criticar aquellos aspectos políticos que, afectándonos de manera directa, no entendemos de forma positiva.

Y esta evidente responsabilidad no recae sobre ellos sólo por su actitud ante los hechos expuestos, sino por sus propias manifestaciones públicas... ¿cuántas veces les hemos oído aquello de que no les interesa la unidad? ¿cuántas veces les hemos oído afirmar la absoluta imposibilidad de llegar a acuerdos? ¿cuántas veces les hemos escuchado articular excusas en torno a esa gran mentira de FE-JONS Casa Común de los falangistas? Desenmascarar esta torpe -torpísima- posición política está al alcance de cualquiera que tenga tiempo y ganas de sumergirse en nuestra historia de los últimos años, y ello de forma cronológica y sistemática.

Estas tres personas -Márquez, Garrido y Pico- han diseñado una estrategia para el desenvolvimiento político a medio plazo del falangismo bajo las siglas históricas. Y en esta estrategia nosotros no cabemos. Ni se les pasa por la imaginación un acuerdo de coordinación con el resto de los falangistas. Como prueba reciente -y por si fuera poco lo expuesto anteriormente- lo han demostrado con su descortés actitud en torno a los actos públicos habidos desde la vuelta del Verano; falta de correspondencia en el apoyo oficial a nuestro Acto de Pamplona en relación a la nota pública de nuestra Junta Nacional para el suyo de Arenys de Munt... o la simple falta de agradecimiento oficial a nuestra organización por habernos sumado al mismo. Modos de actuación absolutamente intolerables dentro de un nacionalsindicalismo en crisis.

La solución al problema de la unidad es terriblemente simple. FE-JONS se encuentra profundamente dividida entre los que no quieren la unidad y los que sí pretenden acuerdos inmediatos con nosotros. Por tanto, la solución es sencillísima. Si seguimos deseando -de verdad- tender puentes hacia FE-JONS, se hace necesario el desplazamiento -de sus cargos de responsabilidad dentro del partido- de los enemigos de cualquier acuerdo de coordinación política entre organizaciones. No hay otra manera. Porque estos pactos no van a venir de un súbito y repentino convencimiento -una Caída de Damasco azul mahón- de Márquez, de Pico o de Garrido sobre la necesidad de llegar a un acuerdo de mínimos con nosotros. Esta postura es buenista, carente de toda base lógica y políticamente inoperante.

Si de verdad queremos llegar coordinados a objetivos políticos comunes, los falangistas de ambos lados que sigan creyendo en esta conveniencia debemos trabajar unidos. Apoyándonos los unos a los otros y coordinando una estrategia de desplazamiento del poder de estos responsables. Si queremos que todo siga como está -que es lo que quieren Márquez, Pico o Garrido- no hagamos nada. Déjemosles en paz y sigamos permitiendo que una minoría siga cercenando nuestros sueños. Y escuchemos -año tras año- las viejas monsergas acerca de una unidad imposible. Yo ya no me las creo porque -estoy convencido- el problema tiene muy fácil solución.

Como curioso colofón a este alegato, me gustaría dejar consignados unos curiosísimos rumores que se están escuchando en torno a este 20-N. Se dice que la Junta Nacional de FE-JONS vería con buenos ojos un acercamiento a La Falange (FE) derivado del estado de presión interna a la que está siendo sometida por sus bases en tal sentido. Esta maniobra se basaría en la idea de que en La Falange (FE) hay buenos falangistas y malos falangistas. Apartando a los malos -a mí, por ejemplo- se haría sencillo el acuerdo. OJALÁ el asunto fuera tan fácil porque -ni que decir tiene- gente como yo se apartaría inmediatamente en aras de ese acuerdo unitario. Soñar es gratis.

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