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LO TENEMOS MUY FÁCIL (ENERO 2.009).

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 TAGS:undefinedPublicado en el Núm. 158 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Me comentaba un amigo el otro día que, con mi apellido, iba a llevarlo muy mal si me decidía a condenar a Israel públicamente por causa de la nueva guerra. Al parecer, Toledano es un rancio apellido de raíces judías, y ello me vincula -irremisiblemente- a las razones esgrimidas por el sionismo pata negra para justificar el último ataque sobre Gaza. Sin embargo, afirmar esta soberana chorrada es desconocer el conjunto de circunstancias históricas que nos ha configurado como Nación independiente y soberana. Hemos sido -y en cierto modo somos también ahora- un enorme puchero en el que se han ido metiendo muchos y varíados ingredientes. Al final, ha salido este guiso... sazonado de muy distintas salsas, pero peculiarísimo y único. Por eso hablo de esta cuestión como hablo. No faltaba más. Ya sólo faltaría que -en una curiosa aplicación de la teoría nacionalista vasca del RH- nuestros lejanísimos ancestros tuvieran que condicionar nuestras opiniones políticas de hoy.

Otra de las tonterías barajadas a la hora de encarar este problema es la de tan traído y llevado antisemitismo. Según estas curiosísimas teorías, si no admites con naturalidad y buen rollito que el Estado de Israel pueda achicharrar a sus vecinos -cuando y como le venga en gana- eres un antisemita. Un directo heredero de Heydrich o de Himmler, y decidido partidario de la drástica solución final. Y qué más... El sionismo ha explotado hasta la saciedad -hasta el absoluto agotamiento- este victimismo histórico, y lo saca de paseo cada vez que necesita justificar sus hazañas bélicas. Los judíos han sido perseguidos. Los católicos también -en España, sin ir más lejos, tuvo lugar en los republicanos años treinta una persecución religiosa que motivó miles de muertos- y ello no nos imposibilita para criticar políticas adoptadas por católicos. La Historia nos demuestra la verdad desgraciada de no ser la persecución étnica o religiosa un hecho aislado en el pueblo judío. De todas formas, y para quien tenga veleidades antisemitas, le aconsejo la audición de la maravillosa obra de Ana Alcaide, musicando poemas sefardíes con una viola de teclas renacentista. El conocimiento -siempre admirativo- de la aportación judía a la cultura española nos permite criticar sin complejos la agresión sionista en sus justos términos, que no son otros que los delimitados por la política ejercitada por un Estado Soberano -Israel- sobre un pueblo sin Estado -los palestinos- y los evidentes errores en los que esta política recae. Todo lo demás son historietas tendentes a distraernos del núcleo central del problema.

Y es que el ataque israelí a Gaza es injustificado, cruel, desproporcionado, ilegal e ilegítimo. No vamos a meternos en los orígenes ilegales de lo que hoy conforma el límite territorial del Israel. No vamos a tocar la política seguida, aún antes de la Independencia en 1.948, sobre la población palestina autóctona. No vamos a referirnos a los constantes incumplimientos sionistas de las Resoluciones de la ONU. No vamos a tocar los fundamentos doctrinales del Sionismo. No vamos a afirmar que es Israel quien ha roto, de forma efectiva, la última tregua que afectaba a la Franja de Gaza. No vamos a hablar de la política de bloqueo ejercida contra las instituciones palestinas desde la victoria democrática de Hamas. No vamos a referirnos a la constante presión ejercitada en todos los órdenes por Israel sobre La Franja. Pasemos de puntillas sobre los complicados antecedentes del problema. No vamos a entrar en todas esas circunstancias que, por otro lado y además de ser sobradamente conocidas, pueden ser consultadas sin problemas en cualquiera de los monográficos que el conflicto está haciendo aparecer en nuestros Medios digitales y escritos.

Tan sólo os diré que es profundamente inmoral la justificación dada por Israel para atacar salvajemente al Pueblo Palestino. La propaganda sionista presenta la agresión como una acción defensiva frente al terrorismo islamista. Se dice que Israel es la primera línea de defensa de Occidente. Se dice que el Sionismo está luchando, de esta forma, por todos nosotros. Vomitivo y falso. Porque no cuela. Sobre todo a nosotros, los españoles...

Porque nosotros tenemos un problema terrorista en El País Vasco. La ETA lleva años matando, produciéndonos centenares de muertos mediante todas los mecanismos posibles de terror: atentados indiscriminados con artefactos explosivos, tiros en la nuca, secuestros, extorsiones... contando con una importante presencia política dentro de la sociedad vasca. Pues bien... imaginemos que el Estado Español decide acabar con la ETA a la manera sionista. Vamos a ser nosotros también un baluarte de Occidente frente a los bárbaros. Se trataría de movilizar a nuestra Fuerza Aerea y someter al País Vasco a una campaña de bombardeos durante un par de semanas. Nuestros aviones de combate bombardearían Bilbao, San Sebastián y Vitoria... siempre atacando objetivos etarras por supuesto. Al mismo tiempo, someteríamos a toda Vascongadas a un cordón militar, impidiendo la entrada en ese territorio de ayuda humanitaria y de servicios esenciales. Ni agua, ni luz, ni Cruz Roja, ni ninguna ONG... no sólo matamos ciudadanos vascos por medio de nuestras bombas, sino también de hambre, de frío y de falta de asistencia médica. Después, cuando hubiéramos reducido a escombros estas ciudades -con sus habitantes dentro- pasaríamos a atacarles por tierra. Entraríamos en Guipúzcoa y Alava con la Legión y la Brigada Paracaidista. Por supuesto, no dejaríamos pasar a los medios periodísticos para tener plena libertad de acción en esta operación militar. Carta Blanca alejada de todo control. Además, y mientras dura esta acción militar, nos pasaríamos por aquello todas las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU tendentes a forzar un alto el fuego...

¿Espeluznante? ¿asqueroso? ¿ilógico? ¿cómo lo definimos? Pues es, ni más ni menos, lo que se nos alega por parte del Estado de Israel para justificar su ataque a la Franja de Gaza, extrapolándolo a nuestra realidad social. Se pretende terminar con el terrorismo de Hamas que, por cierto, es una organización política que ganó unas elecciones democráticas con más del 65% de los votos, y que tiene todo el derecho del mundo a encabezar la resistencia frente a esta constante agresión. Uno de cada tres muertos en Gaza es un niño... eso ya lo dice todo.

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